Este pasado 2 de abril no fue un día de"mantos de neblinas" ni nada de eso en la casa de los Pérez, en el barrio Buen Orden, de San Martín. Por el contrario, el estímulo que les hizo dejar su tardío desayuno fue auditivo: los gritos de una mamá en pleno parto, y el pedido de ayuda de los vecinos. Celso y su hija Samira, se miraron, sintieron el llamado del deber, y como buenos enfermeros salieron a brindar apoyo, aunque el rescate tendría una sorpresa inesperada y un desafío especial: el bebé estaba en posición podálica.
"Nos avisó una de las hijas de la vecina y nos dijo que su mamá había roto bolsa y que tenía programada un cesárea para el 9 de abril. Eran como las 12 y media y por ser feriado estábamos desayunando tarde con mi papá. Nos miramos “bueno, la acompañamos al hospital…”. Pero la nena nos dijo que no, ¡que ya estaba teniendo!
Los profesionales de la salud, padre de 55 años, e hija de 24, recién recibida, salieron corriendo a buscar los materiales que siempre tiene Celso en casa. "Lo común, guantes descartables, gasa", explicó Samira, quien recordó: "Llegamos a la casa de Soledad Escudero, que estaba en el suelo en posición ginecológica acompañada por otras dos vecinas y ya en trabajo de parto".
"Soledad le explicaba a mi papá que tenía fecha para cesárea, y cuando le preguntó por qué, recibió la respuesta que nos sacudió: el bebé estaba en posición podálica (de cola)", explicó la joven que se recibió en febrero pasado de enfermera.
Celso, con más de 30 años de profesión, no se dejó amilanar por la situación, y mientras su hija ayudaba a la mamá, éste fue sacando al bebé, hasta que salió completamente, se ayudó con una pinza porta y cortó el cordón umbilical.
Finalmente buscó unas frazadas y tapó a la madre, que ya ha tenido otros dos niños, y al bebé, para esperar tranquilos la llegada de la ambulancia, que se encontró con lo más difícil de la tarea hecha. Luego, la mamá y bebé fueron trasladados al hospital Perrupato, donde a las 14, ambos ya estaban en sala común.


