Las historias de José

Motín en Vendimia: a 26 años de la histórica revuelta en la cárcel de Boulogne Sur Mer

Mendoza estuvo en vilo durante 40 horas por el motín con toma de rehenes en la cárcel de Boulogne Sur Mer mientras la Vendimia pujaba por seguir con la tradición

Mendoza, viernes 3 de marzo de 2000.

La Vendimia estaba en marcha y esa noche, a eso de las 20, la avenida San Martín se iba poblando de carros departamentales, listos para la tradicional Vía Blanca de las Reinas. Y de público, que se acercaba para acompañar a sus candidatas al centro nacional y pujar por un racimo de uva. O un melón.

Sin embargo, a esa hora, en la cárcel de Boulogne Sur Mer -a pocas cuadras del casco céntrico de Mendoza- un grupo de presos daba inicio a uno de los motines más largos de la historia de la penitenciaría. El motín vendimial.

Poco después, las pantallas de televisión se partían en dos: Vendimia y revuelta carcelaria con rehenes eran, en simultáneo, los focos de atención y tensión social, política y periodística.

Motín--Vendimial--2000
Personal de Seguridad en lo alto de la cárcel de Boulogne Sur Mer durante el motín vendimial.

Personal de Seguridad en lo alto de la cárcel de Boulogne Sur Mer durante el motín vendimial.

Roberto Iglesias gobernaba Mendoza y Fernando de la Rúa, que había comprometido su presencia en los festejos vendimiales, era el presidente de la Nación. Gobernaba la Alianza; quedaba atrás el menemismo.

La Vendimia no se suspende, confió una fuente oficial mientras el palco de autoridades mostraba rostros inquietos. Lejos del festejo popular, las miradas y pensamientos apuntaban al motín carcelario de Boulogne Sur Mer.

Hay rehenes. Penitenciarios y civiles, se sabría pasadas las 21. Entre los últimos, hombres, mujeres y chicos que habían participado de un festival folclórico dentro del penal. Alegría y diversión para los internos había sido la idea. Nadie había imaginado la terrible derivación.

- Está todo controlado -dijo la fuente del gobierno de Iglesias.

La noche corrió más lenta de lo habitual y la crisis se acentuaba. Un par de rehenes, entre ellos un niño, habían sido liberados. Pocos. Demasiado pocos comparado con la importante cantidad de personas que seguirían cautivas durante las próximas horas.

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El motín vendimial en la cárcel de Boulogne Sur Mer duró cuarenta horas. Comenzó el viernes de la Vía Blanca, siguió el sábado del Carrusel y se extendió durante el Acto Central de la Fiesta de la Vendimia en el Frank Romero Day. Terminó el domingo 5 de marzo pasadas las cinco de la tarde. Ya al mediodía había fuertes indicios de que el desenlace sería inminente. Pero para eso faltaba mucho.

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Sábado 4 de marzo de 2000

A media mañana, mientras el público se acercaba al centro para asistir al desfile de las reinas y los carros departamentales, la cárcel era una olla de presión a punto de explotar. Los cabecillas negociaban con las autoridades y exigían que les proporcionaran armas y vehículos. Querían la libertad.

- Imposible -filtró un colaborador del Gobierno.

Había tiempo para destrabar el conflicto, pero no tanto. De la Rúa llegaría a Mendoza al atardecer y para entonces todos querían que el motín fuera un mal recuerdo.

MENDOZA – 25/02/06 – MOTIN VENDIMIAL
Rumbo a las negociaciones en el Museo Cornelio Moyano, el sábado 4 a media mañana.

Rumbo a las negociaciones en el Museo Cornelio Moyano, el sábado 4 a media mañana.

El Museo de Ciencias Naturales Cornelio Moyano, a pocas cuadras de la cárcel, fue epicentro de las negociaciones. Hasta allá fueron llevados dos encapuchados y representantes de los amotinados.

El sacerdote Jorge Contreras había colaborado, había conversado con las partes... había mediado. Pero no. Un incendio en las instalaciones carcelarias y los estampidos por varias detonaciones que llegaban desde adentro del penal fueron claras señales de que el conflicto estaba lejos de culminar.

De la Rúa no viene, se escuchó.

- Sí, el Presidente ha confirmado su visita durante el Acto Central -contrapuso el oficialismo.

Los periodistas y cámaras de tevé hacían guardia en la zona de Playas Serranas. A las tres de la tarde se terminaba el cónclave. No había acuerdo. Todo seguía igual. La cuerda seguía tensándose un poco más.

La llegada de un escuadrón de Gendarmería Nacional desde Rosario fue estratégica, como una demostración, hacia los revoltosos, de quiénes mandaban realmente.

Motín-Vendimial 2000
La Gendarmería llegó desde Rosario durante el segundo día del motín vendimial.

La Gendarmería llegó desde Rosario durante el segundo día del motín vendimial.

A punto de cumplirse 24 horas de motín con rehenes, el teatro griego lucía casi colmado.

La cárcel parecía haber entrado en un estado de sopor o de suspenso, como si todos hubieran acordado que nada grave sucedería aquella noche no sólo por la presencia presidencial, sino porque la noticia del motín en Mendoza ya era noticia nacional.

Sin embargo, un equipo de periodistas de Diario UNO hacía guardia en la redacción de calle Pedro Molina de Ciudad, mientras comían las tradicionales pizzas de muzzarella (cábala para que la cobertura de Vendimia saliera bien) traídas desde la calle Lavalle. Aquella noche podía pasar cualquier cosa.

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Domingo 5 de marzo de 2000

Los diarios impresos salieron a la calle pasadas las 0.15 y como cada año las tapas mostraban a la nueva Reina de la Vendimia. La gente que salía del Frank Romero Day compraba los primeros ejemplares: Carina Guerrero, de General Alvear, compartía la tapa -como nunca antes había ocurrido en épocas de Vendimia- con la noticia del motín.

Aquella media mañana asomó una pequeña luz. Un respiro. Y por fin hubo liberación de rehenes. Era el turno de algunos penitenciarios. Estaban seriamente afectados física y emocionalmente, como lo habían anticipado algunas fotos del cautiverio que circularon el sábado y que fueron publicadas más tarde.

Al mediodía se corrió la voz de que el motín terminaba. Los presos habían bajado las pretensiones. No obtendrían la libertad a la fuerza. No. Apenas el traslado a otros edificios penitenciarios y algún turno adicional de visitas. El fuego de la revuelta comenzaba a apagarse lentamente.

A las cinco de la tarde hubo liberación masiva de cautivos y los presos se rindieron. Las autoridades recuperaron el control de la cárcel. A los cabecillas los llevaron al Palacio Policial, aislados. Luego, a otras cárceles.

MotínVendimial
Uno de los penitenciarios liberados al final del motín.

Uno de los penitenciarios liberados al final del motín.

Adentro de la cárcel todo era destrucción material. Talleres, pabellones... El recuento de internos terminó casi a la medianoche.

La postergada construcción de una nueva cárcel para Mendoza se instalaba como urgente en la agenda política. También el recambio de la conducción penitenciaria.

No hubo muertos. Sí muchos afectados. La Provincia pagó por todos los daños ocurridos.

Fueron más de 40 horas de altísima tensión, de idas y venidas y desconcierto.

El motín vendimial quedó en la historia de Mendoza.