La reforma en la Ley Penal Juvenil redefinirá un nuevo esquema de sanciones por un sistema con límites de penas y una mirada más punitivista para los menores de edad que delinquen.
La vida en el ex COSE: "Acá se aprende a reflexionar y a hacer las cosas bien"
En el centro del debate por la baja en la edad de imputabilidad a los 14 años, Diario UNO habló con un joven de 16 imputado por homicidio. ¿Cómo es la vida cotidiana puertas adentro del sistema penal juvenil?
En Mendoza, está la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil (ex COSE) en donde están privados de su libertad 48 jóvenes de 16 y 17 años. El predio está ubicado en la calle Río Juramento de Godoy Cruz. Los menores son distribuidos en cinco sectores: uno de recepción, que es para que se aclimaten los recién llegados y cuatro más a los que son derivados los varones según el perfil delictivo y psicoemocional. En cada albergue, los propios jóvenes lavan su ropa, limpian los espacios comunes y su propia celda, la que usan básicamente para dormir.
También comparten otros lugares como son las canchas de deportes, de recreación, los talleres de oficios y aulas escolares. Los jóvenes no están solo privados de la libertad. Cada día trabajan distintos profesionales de los equipos interdisciplinarios con ellos para que puedan reinsertarse nuevamente en la sociedad.
Hay un sector en el que están alojados 7 jóvenes, que son los de máxima seguridad, que no interactúan con el resto para evitar desmadres dentro del correccional. Pero que sí acceden al resto de las actividades.
En el SUM (salón de usos múltiples) nos esperó Brian, con ropa de trabajo porque venía del taller de metalurgia, para contarnos parte de su historia de vida.
Brian -no es su nombre real- tiene 16 años. Hace casi un año está alojado en la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil. Mide más de 1,80, lo que hace que parezca a simple vista un hombre adulto, pero sus facciones, gestos y su forma de hablar denota que se trata solamente de un chico.
-¿Cómo es la vida acá adentro?
-Acá se aprende a hacer las cosas, a no hacer cosas malas.
-¿Por qué llegaste a este lugar? Si me querés contar.
-Por hacer cosas malas. Asesiné hace 8 meses a mi padrastro, por eso caí acá. Le pegaba mucho a mi mamá y a mis hermanos. Nos amenazaba. Un día hice algo que no tenía que hacer pero lo hice para proteger a mi hermano, a mi mamá y al bebé.
-¿Cómo es tu vida acá adentro? ¿Qué hacías antes de llegar acá?
-Siempre me gustó ir a la escuela. Tengo pensado terminar la escuela. Afuera iba a la escuela, hacía fútbol, boxeo. Iba al psiquiatra, al psicólogo. Acá sigo en la escuela. Antes no iba mucho a la escuela, me costaba ir. No iba prácticamente por todos los problemas que teníamos en mi casa. Me la pasaba en la casa con mi mamá. Acá es más fácil la escuela. Sacás las materias más rápido.
-¿En qué año estás?
-En segundo. Voy a pasar a tercero y cuarto porque estoy haciendo un CENS.
-¿Tenías miedo de que le pasara algo a tu mamá?
-Sí, a mi mamá y a mis hermanos más que nada.
-¿Te arrepentiste de lo que hiciste?
-No me gustó cómo pasaron las cosas. Afuera tenía algunos amigos, pero no tantos. Eran puros problemas nomás. Te llevan por el mal camino. Entonces llegué acá y reflexioné un poco (dice con una sonrisa).
-¿Tenías adicciones?
-No.
-¿Y cómo es la convivencia con los otros chicos? ¿Hay algún líder?
-Acá es todo tranquilo. No es como la gente dice que acá entrás y te pegan, que esto, que aquello. Acá tengo amigos. Hago deportes, jugamos al fútbol contra otros sectores. Hay como un dueño del sector, como el que lleva más tiempo y nos dice “chicos no hagan esto o aquello”, pero es para que nos portemos bien, no hagamos cosas malas y salgamos más rápido de acá.
-¿Quiénes te ayuda acá?
-Los tíos, la psicóloga.
-¿Quiénes son los tíos?
-El regente, los tíos son los operadores, nosotros les decimos tíos cariñosamente.
-¿Quiénes te vienen a visitar?
—Mi mamá y mi hermano. Al principio estaba medio bajón pero ahora me ven bien. Y con la única que hablo por teléfono es con mi mamá que siempre está conmigo.
-¿Por qué creés que te ven bien acá?
-Porque estoy tranquilo. Estoy bien.
-¿Y qué tenés pensado hacer cuando salgas de acá? ¿Cuáles son tus sueños?
-Mi primer sueño es terminar la escuela secundaria. Hacer el curso de peluquería y más adelante veré. Sueño con salir nomás, pero no sé cuándo, será cuando los fiscales me dejen salir. Y Dios también.
-¿Te imaginaste alguna vez que ibas a estar en este lugar?
-No, nunca, pero bueno, acá estoy
Historias de vulneraciones y adicciones
Como la de Brian hay otras tantas historias de vida marcadas por el abandono y vulneraciones de derechos desde la infancia.
La subsecretaria de Infancias, Adolescencias y Juventudes de la provincia. Verónica Álvarez Ocampo explicó que “los chicos que han cometido delitos evidentemente pasaron por una falta de responsabilidad parental en todos los casos. Hay falta de cuidado, falta de protección. Los adultos responsables son la mamá y el papá”.
Actualmente en la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil hay 48 jóvenes de 16 y 17 años de los cuales más de la mitad tienen problemas de adicciones y de salud mental.
“Hay que destacar que hay jueces penales de menores que deciden la privación de la libertad como una cuestión de resguardo para estos adolescentes”, remarcó la funcionaria.
Más presupuesto para infraestructura y personal
El proyecto de reforma del Régimen Penal Juvenil Argentino contempla bajar la edad de imputabilidad a los 14 años. Pero también redefine penas máximas de hasta 15 años para delitos graves como homicidios, robos violentos, abusos sexuales o secuestros. Y penas alternativas para condenas menores de 3 a 10 años.
También establece la creación de institutos especiales para que reciban educación, atención y tratamiento en adicciones (algo que ya se hace en Mendoza) y la prohibición a vivir con detenidos mayores de edad.
¿Está Mendoza en condiciones de albergar a más chicos en conflicto con la ley si se aprueba la reforma (como se aprobó)?, le consultamos a Álvarez Ocampo.
"No, la verdad es que tendríamos que hacer una gran modificación y necesitamos gran inversión para poder tener a todos esos adolescentes privados de la libertad en condiciones de habitabilidad y en condiciones óptimas para poder reinsertarlos nuevamente. Tiene que ver con una cuestión de infraestructura y de recursos humanos", dijo Álvarez Ocampo.








