En la búsqueda de alternativas ecológicas y económicas para el cuidado del hogar, un ingrediente de la cocina ha saltado directamente al cuarto de lavado: el laurel, que mezclado con detergente puede darte grandes beneficios en múltiples sentidos dentro de tu casa.
La mezcla entre el laurel y el detergente puede ser ventajosa debido a las propiedades de cada uno de los elementos, que se potencian para cumplir distintos roles.
Por qué recomiendan mezclar laurel con detergente
Aunque tradicionalmente lo usamos para aromatizar guisos, mezclar hojas de laurel con detergente se ha convertido en el secreto mejor guardado de quienes buscan una limpieza profunda sin recurrir a químicos agresivos.
El uso de hojas de laurel en el lavarropas se ha vuelto viral. Descubre cómo esta planta mediterránea puede transformar tu colada, eliminar malos olores y proteger tus prendas favoritas de forma natural.
Cuando integras las hojas de laurel a tu rutina de lavado, puedes gozar de los beneficios que se muestran a continuación:
- Desinfección natural: gracias a sus compuestos antibacterianos y antifúngicos, el laurel ayuda a eliminar microorganismos en prendas que acumulan mucha humedad, como toallas o ropa de gimnasia.
- Adiós al olor a humedad: es un potente neutralizador. Si tu lavadora suele dejar un rastro de olor a "encierro", el laurel actúa como un desodorante natural, dejando una fragancia herbal fresca.
- Protección de colores: uno de los usos más sorprendentes es su capacidad para recuperar ropa desteñida. Ayuda a fijar los tonos y revitalizar los colores originales de las fibras.
Pero, más allá del cuidado de la ropa, este truco casero también puede servir para desengrasar sartenes y dejar los platos con un brillo impecable en segundos.
Paso a paso: cómo mezclar hojas de laurel con detergente para obtener beneficios
- Coloca unas 10 hojas de laurel secas dentro de una bolsa de tela pequeña y métela directamente en el tambor con la ropa. Añade tu detergente habitual y programa el ciclo normal.
- Hierve un litro de agua con un puñado de hojas. Deja enfriar, cuela el líquido y viértelo en el compartimento del suavizante o directamente sobre la ropa antes de empezar el lavado.




