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En Mendoza creció la demanda en los comedores comunitarios

Editado por Gonzalo Conti

Según el último informe del INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censo) la pobreza creció bruscamente durante el último año en Argentina y Mendoza no escapa a la realidad nacional. En la provincia, cada vez más personas asisten a comedores comunitarios para obtener un plato de comida.

El dato lo aportó Alejandra Goldsack, presidenta del Banco de Alimentos de Mendoza, quien aseguró que la demanda no solo les creció a ellos con más comedores pidiendo donaciones, sino también en los comedores donde ya no van solo los niños a comer, sino que muchas veces asiste el grupo familiar.

"La demanda ha crecido, porque antes teníamos 10 comedores en lista de espera y ahora son 18, lo cual me parece terrible", dijo Goldsack acerca del accionar del Banco de Alimentos, que actualmente trabaja con 84 asociaciones dentro del Gran Mendoza y San Martín.

Además, explicó que año a año la cantidad de organizaciones con las que trabajan va subiendo cerca del 10%, lo cual "no es tanto" en relación a la crisis económica que atraviesa el país, pero que desde los comedores les manifiestan que subió la cantidad de personas que asisten diariamente.

"De repente cambió el panorama porque antes iba solo el niño, y ahora va la madre con los hermanitos también, o toda la familia, a pedir ayuda alimentaria, que vendría siendo lo básico cuando en realidad sabemos que les faltan muchísimas otras cosas". "De repente cambió el panorama porque antes iba solo el niño, y ahora va la madre con los hermanitos también, o toda la familia, a pedir ayuda alimentaria, que vendría siendo lo básico cuando en realidad sabemos que les faltan muchísimas otras cosas".

Alejandra Goldsack, presidenta del Banco de Alimentos

El otro aspecto preocupante tiene que ver con que en general, el Banco de Alimentos le asegura a los comedores un 25% de lo que necesita para funcionar, pero que ahora en muchos casos están representando el 100% de lo que tienen para distribuir, lo cual les exige conseguir muchos más alimentos de los que obtienen habitualmente.

Esos alimentos provienen de donaciones de empresas que reparten los excedentes, por lo que son fluctuantes, pero la necesidad de cubrir más  cantidad los obliga a salir a buscar nuevos aportantes.

"Con el tema de las donaciones es fluctuante porque todo depende de las empresas, hay algunas que tienen, otras que no, entonces hay meses que te dan y meses que no te dan", agregó Goldsack.

Una situación desesperante

La Fundación Coloba trabaja con tres centros educativos en Godoy Cruz, todos ubicados en barrios o comunidades donde la pobreza es estructural. No son solo comedores ni merenderos, pero allí los chicos comen y almuerzan todos los días.

Sebastián Juliá, de la Fundación, aseguró que la demanda alimenticia en los centros educativos está creciendo y que "el hambre se nota cada vez más".

"Todos tienen dificultades para llegar a fin de mes, entonces lo que antes ya no llegaban, ahora mucho menos. Las familias con las que trabajamos no es que hoy no tienen para comer, sino que la pobreza es la estructura en la que se desarrolla su vida", detalló Juliá.

Entre los tres centros educativos, la Fundación Coloba asiste a unas mil personas, dentro de las cuales muchos son niños. Esos chicos diariamente se llevan además un tupper de comida para sus casas.

"Es desesperante. Los que trabajamos en cuestiones comunitarias y sociales, decimos que vivimos en estado de crisis permanente". "Es desesperante. Los que trabajamos en cuestiones comunitarias y sociales, decimos que vivimos en estado de crisis permanente".

Sebastián Juliá, Fundación Coloba

"Muchas veces los chicos se llevan el tupper de comida a su casa pero lo comparten con sus hermanos o sus padres. De esa ración comen tres o cuatro personas", agregó Juliá.

Para graficar aún más la situación, Juliá aseguró que con lo que antes las familias compraban aceite hoy compran fideos, y con lo que compraban pollo ahora compran arroz, por ejemplo.

"Tenemos la posibilidad de contener a niños y adolescentes en un espacio más amplio que solamente la comida, que de por sí es súper importante. Está la necesidad de salir de la situación de pobreza pero no pueden", cerró Juliá.

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