Casi siempre, para resolver una situación límite o de emergencia, la solución es tener a la persona adecuada, en el momento adecuado. Dependiendo de la gravedad de la catástrofe, hacen falta superhombres, y en Mendoza lo tenemos. Súper viene del latín super, donde quiere decir encima, después, y se asocia con una raíz indoeuropea uper (por encima de), que no significa que vuele o detengas disparos con la mano, se refiere a que están preparadas de forma fuera de lo común, como el caso del doctor Juan Gabriel Amengual, médico, bombero voluntario, rescatista y aeromédico. Por todo eso fue elegido como el Joven Destacado del Año, por el Consejo Empresario Mendocino.
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A modo de currículum, este mendocino de 33 años presenta una foja intachable de médico, bombero voluntario, médico aeroevacuador-especializado en atención de emergencias en aeronaves en la base Cóndor-, y una buena noticia: es docente de la cátedra de Emergentología en la Universidad del Aconcagua. Fue el director del hospital de Uspallata, y actualmente lo es del Domingo Sícoli, del departamento de Lavalle.
Cómo no podía ser de otra manera, este mendocino distinguido pasó por los estudios de Radio Nihuil y contó en el programa Primera Persona como fue su vida y cómo llegó a donde está hoy.
No sólo fueron los estudio, cursos y capacitaciones las que hicieron de Amengual un profesional indispensable para el servicio médico estatal de Mendoza, una provincia con una geografía única y que exige al límite en determinado momentos. También lo fue su vida, la que al imponerle duras pruebas, lo forjaron duro, como el metal.
Para llegar a ser médico, tuvo que esforzarse al máximo, ya que a en sus inicios, la muerte de su padre lo obligó a tener que trabajar para pagarse los estudios, y así comenzó a manejar ambulancias, lo que estimuló su ya natural pasión por la emergentología.
"Cuando comencé a estudiar medicina, a los 18 años, falleció mi padre, y comencé a estudiar como chofer de ambulancias, lo que hice durante siete años en un servicio privado. Ahí pude tener una experiencia próxima con lo que es la emergencia médica, lo que tanto me apasiona", recordó Amengual sobre sus inicios profesionales.
Ser chofer de ambulancias le mostró otra actividad que lo cautivó: la de los bomberos voluntarios. Tal es así que una tarde pasaba frente a al cuartel de los bomberos voluntarios de Godoy Cruz, se bajó y preguntó qué hacía falta para ser bombero, y hoy es cabo bombero, e intercala las guardias del hospital con la de los bomberos.
Ser un profesional con tanta actividad, y tan intensa, tiene un costo, y él lo reconoce. "Se duerme poco, y si no es por el apoyo de la familia y amigos, que entiende tus ausencias, no sería posible", explicó.
Designación y prueba de fuego
El nombre de Juan Garbriel Amengual se asocia con una de las páginas más tristes de nuestra historia, el accidente en Alta Montaña del ómnibus de Turbus, con 19 muertos y decenas de heridos ocurrido en febrero de 2017. Allí estuvo este médico en la primera línea de batalla, ya que era el director del hospital de Uspallata, primer centro de atención donde fueron atendidos los accidentados.
"Mi función en el hospital de Uspallata era la de preparar y coordinar la parte de emergencias en el Corredor Internacional (ruta nacional 7) de otra manera, mediante el trabajo en conjunto del Servecio de Emergenciia Coordinado de la provincia (SEC) con hospitales de prevención de distintas zonas", explicó respecto a su designación.
"De aquel trágico accidente se sacaron cosas malas y buenas. Las malas fue vivir dos de los cinco peores accidente de la historia de la provincia (el otro fue el vuelco del micro de la empresa chilena Ahumada). Lo positivo fue el funcionamiento aceitado del servicio médico. Una verdadera prueba de fuego.
"No fue casual la respuesta, una semana antes tuvimos un simulacro de accidente con múltiples víctimas que se hacía después de 15 años. En los primeros minutos de trabajo pareció un deja vu de lo ensayado", explicó el médico para ampliar: "Estas son respuestas de sistemas que encadenan a lugares de mayor complejidad, y no sólo en cuanto a lo moderno de los aparatos o capacidad de resolución, si no también a la experiencia del personal".




