Para tener en cuenta

Mantener este simple hábito familiar hará que mejore el rendimiento de los hijos en todos los ámbitos

Según un estudio, desde la comodidad de la casa se puede poner en práctica un hábito súper simple que mejora las notas y la salud de tus hijos

A veces pensamos que para que a los chicos les vaya bien en el colegio necesitamos gastar en clases particulares o estar atentos a ellos todo el día. Sin embargo, la ciencia confirmó a través de un estudio que existe un hábito diario, facilísimo y totalmente gratis, que marca una diferencia enorme en su desarrollo: comer juntos en familia.

Si bien parece difícil la idea de juntar a toda la familia en una misma mesa a una misma hora porque cada quien tiene sus horarios y responsabilidades, llevar a cabo el simple hecho de tener un almuerzo o cena juntos solo requiere coordinación y organización entre los integrantes. Esto tiene múltiples beneficios a nivel escolar, de salud y de comportamiento, sobre todo en los hijos.

Este es uno de los hábitos más comunes en las casas y que más se debe evitar.

Este es uno de los hábitos más comunes en las casas y que más se debe evitar.

El hábito casero y familiar que ayudará a mejorar el rendimiento de los hijos

Una investigación publicada en la revista científica Nutrients, que analizó más de 40 estudios sobre comidas familiares, demostró que comer seguido con los padres trae beneficios gigantescos para niños y adolescentes. Entre los principales resultados, encontraron: mejor rendimiento escolar, una alimentación más sana, menor riesgo de obesidad y menos posibilidades de sufrir ansiedad, depresión o trastornos alimentarios.

Pero, ¿por qué algo tan cotidiano tiene un impacto tan grande? La respuesta no está en la alimentación que hay en casa como se cree, sino en lo que ocurre alrededor. Porque esos veinte minutos diarios sin televisores ni celulares se convierten en uno de los pocos momentos del día en los que padres e hijos pueden mirarse a la cara, escucharse y compartir su día.

Compartir en familia tiene múltiples beneficios.

Compartir en familia tiene múltiples beneficios.

Esto ocurre porque hablar de lo que pasó en la escuela o de cualquier anécdota sencilla ayuda a desarrollar el lenguaje, la comunicación y las habilidades sociales que luego se aplican directamente en el aula.

Además, la investigación aporta un dato clave: la calidad del menú importa mucho menos que el hecho de compartir tiempo juntos. No hace falta cocinar platos elaborados ni cenas altamente saludables porque hasta una noche de pizza en casa cumple la función de unir a la familia y construir ese espacio seguro que los niños a futuro agradecerán.

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