Para conseguir que tu planta potus (Epipremnum aureum) crezca frondosa y saludable, es fundamental seguir una serie de trucos que aseguren un cuidado adecuado. Este artículo te proporcionará trucos prácticos sobre cómo mejorar la apariencia y el crecimiento de tu potus, haciendo hincapié en la importancia del fertilizante, la poda, la propagación, el uso de tutores, la luz adecuada, la regulación del riego y la protección contra corrientes de aire.
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Truco para cuidal de un potus
Estos trucos son esenciales para cualquier amante de las plantas y el jardín que desee mantener su potus en óptimas condiciones.
Añadir fertilizante:
- Cuando las plantas carecen de nutrientes, pierden vigor y reducen la producción de hojas. Para evitar esto, es necesario añadir fertilizante al sustrato del potus.
- Opta por un fertilizante de origen orgánico, como el humus de lombriz, que solo necesita ser añadido en una capa superior del suelo. También puedes usar composta o un fertilizante líquido balanceado como opción química.
- Los potus son sensibles a la fertilización excesiva, así que no debes añadir de más. Durante la fase de crecimiento, fertiliza cada 2 a 4 semanas, y en otoño e invierno, reduce la frecuencia a cada 6 a 8 semanas. Sigue siempre las instrucciones del producto comercializado.
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Poda del Potus
- Cuando los tallos colgantes crecen demasiado, los espacios entre las hojas se amplían y la planta parece menos frondosa. Poda los tallos largos para fomentar un crecimiento más compacto y estimular la aparición de nuevas hojas. Realiza los cortes justo por encima de los nodos.
Ubicación y luz
- Aunque el potus es una planta de interior, necesita una buena cantidad de luz indirecta. Colócala en un lugar con luz filtrada para evitar que las hojas se quemen y para fomentar un crecimiento más denso. La falta de luz causa que la planta produzca menos hojas y se estire en busca de luz.
Riego
El riego adecuado es crucial para mantener un potus saludable. Riega una vez por semana en primavera y verano, y cada dos semanas en otoño e invierno. Un exceso de agua puede causar que las hojas se pongan amarillas y se caigan. Además, procura mantener una humedad ambiental adecuada y limpia las hojas regularmente.




