Cuando se habla del tema inclusión, no se puede pensar en ello como un lugar con una sola vía de acceso. Al contrario, debe imaginarse como un templo con muchas columnas que la sostienen. Así es que cuando se conjugan las ganas de superación del excluido, la guía competente, la capacitación, y la provisión de las herramientas adecuadas, se logra el objetivo. Del Oeste de Godoy Cruz surgió un ejemplo a seguir, salió una Magdalena que no se quedó en el llanto, y supo poner manos a la obra.

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Ella se llama María Magdalena, cómo aquella de la Biblia, que acompañó a Jesús y sus discípulos en su prédica, y su pasión y muerte. Su apellido es Martínez, tiene 31 años, y es mamá de dos nenas. Todo le faltó en su vida, menos coraje y ganas de superarse, además de ser solidaria. De niña no tuvo miedo ni pudor en subirse a una carretela para buscar el sustento. Hoy es una de la primeras recuperadoras, aceptó el cambio sumándose al programa de Recuperadores Urbanos, y hasta se animó a hacer un curso de mecánica para poder arreglar la motocarga -y las de sus compañeros- que les proveyó la municipalidad de Godoy Cruz, a cambio de entregar su caballo (plan Basta de TAS). Es una referente en su entorno, y hasta fue a Buenos Aires a entrevistarse con el presidente Alberto Fernández.

Martínez visitó Radio Nihuil, y en el programa Primera Persona contó cómo era su vida, y cómo luchó para salir adelante, cambiándola, e incluso modificando el paisaje de su entorno en el piedemonte godoicruceño.

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De la marginación a la inclusión

“Mi mamá desde que se juntó siempre estuvo arriba de una carretela, y nosotros desde chicos estuvimos remándola siempre con ella. Hasta los 12 años estuvimos con mi mamá en la carretela. Cuando cumplí los 15 ya me largué sola en la carretela", contó Magda, como la llaman sus íntimos, sobre la lucha diaria para subsistir, sin otro elemento más que un carro y un caballo, para vivir de la basura.

"Buscábamos cartones, papeles, y con eso traíamos la comida todos los días a la casa. Juntábamos todo en bolsones, y cuando los teníamos listos, lo vendíamos en la chacarita", recordó, para agregar: "Desde chiquita salíamos con la mamá y su caballo Moro. Antes tuvimos la potranca, pero con el Moro andábamos para todos lados, hasta que lo jubilaron, se lo llevaron y lo cambiaron por la motocarga. Le tocaban las vacaciones al caballo, por todo lo que nos ayudó a nosotros", mencionó, sobre el momento en que aceptaron incluirse en el plan de Recuperadores Urbanos, que logró así erradicar los vehículos de tracción a sangre (TAS) de la comuna, y reemplazarlo por una motocicleta, haciendo todos los cursos necesarios para obtener la licencia de conducir y para trabajar con residuos.

"A las 8 de la mañana ya estábamos arriba y salíamos a buscar papeles. En esto trabajé desde los 15 hasta los 21 años, cuando encontré a los chicos de la Municipalidad. Al principio los andaba esquivando cuando los veía en las esquinas. Primero los odiaba. Estos me van a joder” pensaba", comentó Martínez sobre su primer contacto con quienes luego la ayudarían a cambiar su vida, la gente de la municipalidad.

"Los veía en las esquinas, y ellos comenzaron a llamarme, y me hacía la tonta, ¡ya vengo, ya vengo!, les contestaba. Me decían que era solo un ratito, que fuera hasta mi casa y les trajera el papel. Ahí conocí a Noelia Poroyán y otra chica. Ellos querían que me subiera arriba de la moto. Hasta que no las conocí a ellas, para mi eran todas mentiras", recordó María Magdalena sobre el inicio de su relación con Noelia, de la Dirección de Educación y Gestión de Empleo de Godoy Cruz.

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Recuperadora y mecánica

Inquieta y emprendedora, desde la Muni godoicruceña le ofrecieron hacer una capacitación, y aceptó hacer una especialización: un curso de formación en mecánica en la Escuela Dolores Prats de Huisi. "Me especialicé primero por la moto. Estábamos en un grupo, que somos todos recuperadores, y llegó Noelia (Poroyán) y nos dijo que si queríamos aprender a arreglar la moto. Yo levanté la mano, y los otros chicos del grupo se sorprendieron, y dije: yo puedo ser mecánica, ¿O por ser mujer no puedo?  Si soy la primera recuperadora, también puedo ser mecánica", se animó a decir Magda.

Luego la emprendedora mujer completó: "Hace tres años que arreglo mi moto, y anda muy bien. También les arreglo las motos a mis compañeros. Pasan y me llaman para que les arregle la moto, ¡y eso que soy mujer!", comentó risueña.

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A conocer al Presidente

Acompañando al equipo del municipio, Magdalena viajó a Buenos Aires, para entrevistarse con equipo técnico de Alberto Fernández, interesado en el proyecto de los Recuperadores Urbanos. “Fue muy lindo, era algo que nunca lo había vivido. Leandro (Fruitos, del Programa Basta de TAS) me enseñaba allá qué era cada cosa y cómo se llamaba cada lugar. Fue muy lindo hablar con el Presidente, es muy amable, y le estuvimos explicando cómo es el proyecto, y él nos decía que allá (Buenos Aires) hay zonas con mucha gente que usa animales", explicó sobre el viaje, el primero a Buenos Aires y por vía aérea.

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Sobre cómo le ha cambiado la vida laborar y en general, Magda reflexionó: "Si llovía, con la carretela teníamos como una hora empapándonos. En cambio, con la moto, no te digo que no nos mojemos, pero son sólo quince minutos. Y antes hasta nos quedábamos sin pasada, porque en mi barrio, Sol y Sierras, hay que entrar por un puente, y si llueve mucho viene la creciente, hay que esperar que termine. A veces tenías que esperar 3 o 4 horas bajo la lluvia. Ahora con la moto pasamos antes de que se venga la crecida. Eestamos más temprano en la casa", dijo Martínez, que además agradeció: "Gracias Dios nos cambió muchísimo la vida a los recuperadores, a todos. Somos 39 en Godoy Cruz, y ocho de ellos somos mujeres", concluyó la mujer que supo conjugar la palabra empoderamiento con hechos.

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