Paola González, mamá de una de las víctimas en el Próvolo
"Cuando los acusados recibieron las primeras denuncias en noviembre de 2016 adelantaron las fiestas de fin de año. Ellos dijeron: 'saldremos impunes', como en el 2008 y como en otras denuncias anteriores", dijo con pesar.
También se refirió al predio del Próvolo: "Hoy el predio le pertenece al Estado, al Municipio de Luján, que hizo un magnífico negocio y lo compró a espaldas de los sobrevivientes, de los familiares, de la sociedad en sí. Ahora hay trabajadores del municipio que no quieren estar ahí".
"Llevo un pañuelo naranja en mi cuello que simboliza la separación de la iglesias del Estado. Estamos dolidos porque ése es un lugar que debe dar vida y donde hubo horror", admitió.
Luego señaló en la entrevista que "todavía hay víctimas que pueden declarar, sobre todo los más pequeños a los que aún no se les ha enseñado lengua de señas".
"El caso de mi hija es el prototipo del Próvolo, porque no sabe lengua de señas, hizo prácticamente toda la primaria, fue parte de la bandera y salió analfabeta. Se presentó a declarar en varias Cámaras gesell donde los intérpretes no le entendían lo que decía. Llegué a creer que el problema era la niña y hasta le llegué a decir que no peleara con sus compañeros". "El caso de mi hija es el prototipo del Próvolo, porque no sabe lengua de señas, hizo prácticamente toda la primaria, fue parte de la bandera y salió analfabeta. Se presentó a declarar en varias Cámaras gesell donde los intérpretes no le entendían lo que decía. Llegué a creer que el problema era la niña y hasta le llegué a decir que no peleara con sus compañeros".