La destrucción de El Forastero por el incendio que se desató durante la madrugada del lunes en Uspallata movilizó a vecinos y clientes habituales del reconocido café de especialidad y a quienes trabajan todos los días junto a sus dueños.
Horas después del siniestro, empleados del emprendimiento comenzaron a organizar una colecta para ayudar económicamente a la familia Molina, que perdió por completo el local.
La iniciativa surgió entre trabajadores del Hotel Los Cóndores, Casita Suiza y El Forastero, emprendimientos administrados por la misma familia, y rápidamente fue acompañada por guías de turismo, choferes y personas vinculadas a la actividad turística de alta montaña.
Sandra, una de las empleadas que impulsó la campaña, explicó que la decisión fue una forma de acompañar a los propietarios en un momento que calificó como "muy difícil".
"Ellos siempre identificaron la relación entre jefes y empleados como una gran familia. Sentimos que era el momento de apoyarlos porque muchas veces estuvieron para nosotros", aseguró sobre los dueños del café que había abierto en noviembre del año pasado.
Una colecta que nació entre empleados y guías de turismo
Sandra Flores trabaja desde hace 13 años para la familia Molina en el Hotel Los Cóndores. Aunque no cumplía funciones en El Forastero, contó que recibió la noticia del incendio cuando se preparaba para comenzar su jornada laboral.
"Me llamó mi hermana, que también trabaja con ellos, y me dijo que El Forastero se estaba prendiendo fuego. Entré al grupo de vecinos de Uspallata y vi las imágenes. Fue una angustia muy grande. No lo podía creer", recordó.
Mientras transcurría la mañana comenzaron a intercambiar mensajes entre compañeros de trabajo y personas vinculadas al turismo que conocían a los propietarios. De esas conversaciones surgió la propuesta de organizar una campaña solidaria.
"La idea fue ayudar desde el lugar que nos toca. Puede ser mucho o poco, pero queríamos devolverles un poco de todo lo que hicieron por nosotros", explicó.
La colecta comenzó a difundirse mediante un flyer que compartieron empleados, guías de turismo y vecinos a través de redes sociales y Whatsapp. El alias para colaborar es casitasuiza, a nombre de Rodrigo Rubén Molina.
"Siempre estuvieron cuando alguno necesitó ayuda"
Sandra atribuye la respuesta de los trabajadores al vínculo que la familia Molina construyó con sus empleados durante los últimos años.
Como ejemplo recordó una situación personal que atravesó su hermana, quien debió ausentarse del trabajo durante un período prolongado por un problema familiar.
Cuando quiso recuperar esos días, los propietarios le comunicaron que no era necesario. "Esa decisión la tomaron Rodrigo, su esposa y sus hijos. Le dijeron que no les debía nada. Son cosas que uno no se olvida", relató.
También contó que, en distintas oportunidades, Rodrigo Molina accedió a adelantar dinero o brindar facilidades cuando algún integrante del equipo atravesaba dificultades personales.
"Si necesitábamos un adelanto o unos días por algún problema, siempre buscaba la manera de ayudarnos", sostuvo.
Además de la campaña solidaria, los empleados planean colaborar con las tareas de limpieza una vez que finalicen las pericias judiciales.
"Cuando nos autoricen queremos ir a sacar cenizas, mover escombros y ayudar en todo lo que haga falta", indicó.
El apoyo del sector turístico
La iniciativa también recibió el respaldo de prestadores turísticos que trabajan habitualmente en la zona.
Sandra explicó que muchas agencias de turismo que llevaban contingentes a desayunar en El Forastero comenzaron a comunicarse pocas horas después del incendio para expresar su apoyo y consultar de qué manera podían colaborar.
"Con muchos guías tenemos relación desde hace años. Ellos también quisieron sumarse porque conocen a Rodrigo y a Alejandra y saben cómo trabajan", señaló.
"Fueron 30 años de trabajo y 10 años de construcción"
Mientras continúa evaluando las pérdidas, Rodrigo Molina aseguró que el incendio destruyó por completo el emprendimiento. "Los daños son totales. No tenemos un monto exacto, pero fueron 30 años de trabajo y 10 años de construcción", expresó.
El empresario explicó que El Forastero funcionaba como cafetería de especialidad, parador para turistas y también como rental de ropa para nieve, una propuesta orientada principalmente a quienes visitan la cordillera durante la temporada invernal.
"Era una cafetería de especialidad (la primera de alta montaña), rental de ropa de nieve y un parador para turistas, con una calidad y una calidez muy especial", describió.
Pese al impacto económico, aseguró que el objetivo es reconstruir el local.
"Por supuesto que en nuestros planes está abrir de nuevo", afirmó.
También destacó las muestras de apoyo que recibió desde que ocurrió el incendio: "No deja de sorprendernos el cariño y la solidaridad de nuestros empleados, de todo el sector turístico, que eran nuestros grandes amigos y clientes, y de toda Mendoza".
Cómo fue el incendio que destruyó El Forastero
El incendio comenzó alrededor de las 4.30 del lunes en el local ubicado sobre la Ruta 7 y Ejército de los Andes, en Uspallata.
Cuando llegaron los Bomberos, las llamas ya habían tomado prácticamente toda la estructura y, pese al operativo para controlar el fuego, el comercio sufrió pérdidas totales.
No hubo personas heridas de gravedad aunque uno de los propietarios fue asistido por inhalación de monóxido de carbono.
Ahora las pericias intentan establecer el origen del incendio. Una de las hipótesis que analizan los investigadores es que el fuego se haya iniciado a partir de un desperfecto en el sistema de calderas.







