Según datos de la UNESCO, cada 14 días un idioma desaparece. En el mundo se hablan más de 7.000 idiomas, de los cuales cerca de 6.700 son lenguas indígenas y el 40% de ellas están en riesgo de extinción.
Un estudio realizado por Preply, una plataforma de aprendizaje de idiomas online, asegura que en Argentina la situación es preocupante, y que al menos 5 lenguas están en peligro de desaparición.
¿Qué lenguas que se hablan en Argentina están en peligro de desaparición?
Es importante explicar que con la pérdida de una lengua o idioma, también se pierden tradiciones, historias y formas enteras de ver el mundo.
En el caso de Argentina, los idiomas que dentro de los próximos años podrían ya no existir, se encuentran:
- Ona: también conocido como Selknam, era una lengua hablada en Tierra del Fuego cuyo idioma se perdió con la desaparición del pueblo homónimo en la década del 60.
- Yagan: más conocido como Yamana. Según afirman, su última hablante fue Cristina Calderón, quien murió en 2022.
- Tehuelche: también conocido como Aoniken, popular especialmente en la provincia de Santa Cruz.
- Teuschen: originario de la zona de Chubut, también se lo conoció como Patagón y perdió a sus hablantes a principios del siglo pasado.
- Gününa-Küne o Pehuelche: hablado en la actual Río Negro, desapareció en la década del 60.
- Mapundugu, Mapuche o Araucano: otra de las lenguas patagónicas. Se estima que todavía es hablada por 8.413 personas en Argentina y 250.000 en Chile.
Según los datos de la UNESCO, en la Argentina existen más de 20 pueblos originarios que son hablantes de al menos 14 lenguas. De esos idiomas, solo 3 son oficiales a nivel provincial: el toba, el wichí y el mocoví, en Chaco. En tanto, el guaraní y el quechua tienen en Argentina y en países limítrofes más de un millón de hablantes cada una de estas lenguas, lo cual las convierte en lenguas muy importantes a nivel local.
Sin embargo, aún no se pierde la esperanza de que muchas lenguas puedas recuperarse, destacaron desde Preply. Aunque a nivel individual ningún estudiante puede revertir la pérdida de lenguas a nivel global, cada esfuerzo por aprender, preservar o incluso despertar la curiosidad puede marcar la diferencia.





