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Las vacunas y su efectividad contra las variantes mutantes del coronavirus

Científicos de todo el mundo se apuran a descubrir cuánto protegen las vacunas contra las nuevas cepas del coronavirus COVID-19. Cuáles se aplican en el país.

Científicos y médicos de todo el mundo se apuran en descubrir qué tan bien protegen las vacunas contra las nuevas cepas del coronavirus COVID-19.

Los resultados preliminares de un estudio publicado en la revista Science sugieren que una dosis de CoronaVac, una vacuna desarrollada por una empresa china que no se está aplicando en la Argentina, todavía tiene una efectividad del 50% contra el COVID-19 sintomático en una ciudad brasileña donde más de las tres cuartas partes de los casos nuevos son causados por la variante altamente transmisible conocida como P.1. o B1 por la comunidad científica.

Esa protección en el mundo real es aproximadamente el mismo nivel que se observó en los ensayos clínicos con dos dosis de CoronaVac contra el coronavirus pandémico estándar o “de tipo salvaje”, lo que sugiere que las mutaciones de la variante no han aumentado la capacidad del SARS-CoV-2 para evadir la respuestas inmunes provocadas por la vacuna.

“Esta es una muy buena noticia y respalda el uso continuo de esta vacuna en Brasil y otros países con la circulación de la misma variante”, dice Julio Croda, médico e investigador de la Fundación Oswaldo Cruz, quien dirigió el estudio. La protección de la vacuna contra el COVID-19 puede ser incluso mejor después de la segunda dosis, agrega, señalando que el estudio está en curso.

El reconocido investigador, cardiólogo y genetista nortemericano, Eric Topol, actual editor en jefe de Medscape, compartió en su cuenta de Twitter un informe que publicó la revista médica digital medRxiv que analiza el impacto de las vacunas en la mortalidad de las personas mayores de 80 años en el país brasileño.

“Brasil y Chile, dos países con la mayor carga de la variante P.1, han tomado un nuevo giro”, comunicó Topol a sus seguidores e incluyó los gráficos de casos diarios de COVID-19 por millón de habitantes de ambos países.

https://twitter.com/EricTopol/status/1389281124535312384

¿Y las que se aplican en el país?

Las vacunas que se aplican en la Argentina no replican el virus SARS CoV-2 (utilizan un virus distinto y genéticamente modificado), por lo que no generan ningún riesgo de desarrollar la enfermedad.

En el caso de que un PCR confirme el coronavirus una vez que la persona se inmunizó, puede deberse a que fue inoculada durante el período de incubación del COVID-19 o que se infectó pocos días después, ya que la respuesta del sistema inmune completa demora hasta 28 días.

La infectóloga Gabriela Piovano, que trabaja en el Hospital Muñiz, decía el mes pasado en una entrevista con la agencia estatal Télam que, "cuando uno habla de 21 días, se habla de lo mínimo, no de lo máximo". "Si vacunamos antes de los 21 días lo único que hacemos para el sistema inmunológico es darle más de lo mismo, porque ya está atacando al virus y ni siquiera actúa como vacuna", detalló.

Con la vacuna Sinopharm apenas un 0,49% de las personas que la recibieron se enfermaron con coronavirus COVID-19 dos semanas después de aplicarse la primera dosis, un porcentaje que fue de 0,27% en el caso de Sputnik V y de 0,46% en el de Covishield, según un informe divulgado días atrás por el Ministerio de Salud.

¿Y las nuevas cepas?

En relación a la circulación de nuevas cepas de coronavirus en nuestro país como las de Río de Janeiro, Reino Unido, Manaos, todas las vacunas son eficaces, según los datos disponibles hasta el momento. En la Argentina se están aplicando las vacunas Sputnik V, Covishield Sinopharm y AstraZeneca.

En ese sentido, Piovano afirmó en la misma entrevista que "las vacunas por ahora actúan bien contra estas cepas" pero advirtió: "El asunto es que, cuanto más tiempo esté circulando el virus, hay más posibilidades de que se forme una variante propia que se escape. Por lo tanto, hay que cortar lo antes posible la circulación comunitaria. Pueden seguir mutando, son más contagiosas".

La infectóloga aclaró además que se está estudiando si la variante de COVID-19 de Sudáfrica, que no se detectó en la Argentina, es reconocida por las vacunas.

Efectos adversos

El 99 por ciento de los efectos adversos de las vacunas contra el coronavirus son leves y esperados, se presentan con dolor en el sitio de aplicación, cefalea, fiebre baja, mialgias y la combinación de ellos.

Menos del 1 por ciento de los casos pueden presentar síntomas gastrointestinales, reacción alérgica en distintos grados y algunos otros eventos muy infrecuentes.

El coronavirus SARS-CoV-2 es trombogénico y hay otros factores que pueden causar trombosis, por lo que hay que investigar si en el caso de desarrollarla se debe a la vacuna o a otras causas.

"La trombosis es el origen de los cuadros de infarto e infarto cerebral y desde este punto de vista tiene una alta prevalencia en la población y los que se vacunaron son millones de personas entre las que hay algunas con riesgo de trombosis", puntualizó la infectóloga del Muñiz.

Y agregó: "En relación a la frecuencia de aparición de este fenómeno en los vacunados no hubo un aumento, proporcionalmente fue mucho menos".

El Centro Gamaleya realizó un análisis de los eventos adversos durante los ensayos clínicos y en el transcurso de las inmunizaciones masivas con la Sputnik V contra el COVID-19 y se demostró que "no hubo casos de trombosis del seno venoso cerebral".

Los eventos bajo evaluación son muy raros, con cifras bajas entre los casi 200 millones de personas que recibieron la vacuna AstraZeneca en todo el mundo, y los beneficios superan cualquier riesgo de efectos secundarios en relación con la vacuna, según la OMS.

Al respecto, investigadores de la Universidad de Oxford encontraron que el peligro de sufrir trombosis venosa cerebral (TVC) después de contraer el coronavirus es alrededor de cien veces superior que por los efectos de la vacunación.

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