Como máximo organismo que rige las reglas de la ortografía española, la Real Academia Española (RAE) explicó cómo deben usarse los emojis.
Los emojis llegaron y son la mejor forma de expresar una emoción. Un signo de expresión que se usa libremente, pero que tiene sus reglas. La Real Academia Española ya tiene sus reglas para saber situar bien a los emojis en un chat o conversación.
El uso de emojis se ha generalizado en los últimos años como recurso habitual para reforzar o sustituir expresiones en mensajes de texto.
Estas imágenes, incorporadas desde aplicaciones móviles o plataformas digitales, aparecen con frecuencia en conversaciones personales, comentarios en redes sociales o respuestas informales.
Su proliferación ha derivado en dudas sobre su correcta integración en la escritura.
Los emojis no forman parte del sistema lingüístico del español, pero son reconocidos como elementos extralingüísticos que permiten complementar el sentido de una oración o enfatizar la intención del emisor.
La RAE ya tiene una regla para dar el visto bueno al uso de varios emojis de forma consecutiva y así expresar más énfasis si cabe a la emoción de alegría o tristeza, ya sea uno, dos o tres emojis, como los besos.
Pero este uso es casi ya general por los millones de españoles que diariamente usan WhatsApp, Telegram o Messenger en sus chats.
La mayor duda actualsi es correcto el uso de un emoji detrás o después del signo del punto o cierre de enunciado como sería el signo de exclamación o interrogación.
Su función no es gramatical, sino comunicativa, y por ello requieren criterios propios que no alteren la estructura de los enunciados.
En este contexto, la institución ha resuelto consultas frecuentes y ha publicado recomendaciones que buscan establecer un marco coherente sobre su colocación y empleo en mensajes digitales.
Uno de los aspectos que más dudas genera es la posición de los emojis respecto a los signos de puntuación. Según indica la RAE, si el emoji afecta a todo el enunciado, su ubicación correcta es después del signo de cierre.
En estos casos, el icono no debe interrumpir el flujo gramatical de la oración ni aparecer antes del punto o la exclamación que cierra la frase.
En cambio, si el emoji solo se refiere a una parte específica del mensaje o sustituye a una palabra concreta, puede ir justo antes del signo de puntuación correspondiente.
En este segundo caso, su posición responde a una función más puntual dentro del texto y no afecta al conjunto del enunciado. La clave está en identificar si el alcance del emoji es general o limitado.
La RAE también aclara el uso de emojis como sustitutos de términos. En situaciones en las que el icono representa directamente una palabra, no es necesario repetirla.
La duplicación del concepto, mediante texto y dibujo, se considera innecesaria. La recomendación es evitar la redundancia, ya que el emoji debe cumplir por sí solo la función semántica correspondiente.
Fuente: eldiario.es




