En un contexto donde el ritmo cotidiano parece no dar tregua, detenerse se ha vuelto casi un acto de rebeldía. Entre responsabilidades, exigencias y múltiples roles, muchas mujeres atraviesan sus días resolviendo, sosteniendo y respondiendo, sin tiempo ni espacio para preguntarse cómo están realmente. Desde esa observación nace Elegir estar bien, una propuesta presencial y vivencial creada por Carolina Salas Villegas, que invita a frenar, revisar y empezar a tomar decisiones desde un lugar más consciente.
Carolina es contadora pública, coach y cuenta con un posgrado en conducción empresarial. Durante años se desempeñó en ámbitos vinculados a la formación, el liderazgo y las mentorías, espacios donde comenzó a detectar una constante: mujeres con grandes capacidades, alto compromiso y responsabilidad, pero con una profunda desconexión de su mundo interno. Mujeres que cumplían con todo, pero que al ser invitadas a reflexionar sobre sus deseos, necesidades o límites, encontraban más preguntas que respuestas.
Ese registro fue el punto de partida. Para Carolina, el problema no es la falta de voluntad ni de recursos personales, sino una forma de vivir instalada en la reacción permanente. “Responder a lo urgente deja poco margen para elegir”, explica. Así, el bienestar propio queda relegado, pospuesto para más adelante, como si siempre hubiera algo más importante que atender primero.
Elegir estar bien surge como una alternativa
Elegir estar bien surge como una alternativa a esa inercia. No se trata de una charla motivacional ni de un espacio teórico, sino de un proceso concreto de dos encuentros presenciales, diseñado para acompañar a mujeres que buscan aprender a gestionarse emocionalmente con mayor claridad y amabilidad.
La propuesta pone el foco en la gestión emocional entendida no como control o negación de lo que se siente, sino como responsabilidad personal sobre el propio estado emocional. Carolina plantea una comparación sencilla: así como nadie ignoraría un dolor físico persistente, tampoco debería naturalizarse el malestar emocional. Sin embargo, en la práctica, eso es lo que ocurre con frecuencia.
Irritabilidad constante, cansancio crónico, dificultad para disfrutar, sensación de vacío o desconexión son señales que suelen minimizarse o normalizarse. Muchas mujeres continúan funcionando a pesar de esas señales, convencidas de que “ya se va a pasar” o de que no es tan grave. Con el tiempo, ese malestar se vuelve parte del paisaje cotidiano.
“El riesgo es acostumbrarse”, señala Carolina. Cuando el malestar se sostiene durante años, se aprende a no registrarlo. Por eso, el primer paso que propone Elegir estar bien es volver a mirar. Detenerse lo suficiente como para preguntarse: ¿cómo estoy hoy?, ¿qué me pasa?, ¿qué necesito realmente?
El formato presencial es una de las claves de la propuesta. En tiempos atravesados por la virtualidad y el consumo rápido de contenidos, Carolina apuesta al encuentro cara a cara, a la palabra compartida y a la experiencia vivida. Los encuentros incluyen dinámicas grupales, ejercicios prácticos y espacios de reflexión que permiten que el aprendizaje no quede solo en lo intelectual, sino que se experimente en el cuerpo y en la emoción.
Un trabajo en grupo y entre mujeres
El trabajo en grupo cumple un rol central. Escuchar a otras mujeres, reconocerse en historias ajenas y sentirse acompañada genera un fuerte efecto de espejo. Aparece la certeza de no estar sola, de que muchas atraviesan procesos similares. Desde ahí se construye una red de contención que potencia el impacto del trabajo personal y favorece la continuidad de los cambios en el tiempo.
Carolina aclara que Elegir estar bien no busca reemplazar otros caminos ni presentarse como la única respuesta posible. Existen múltiples formas de trabajo personal: terapia, lecturas, procesos individuales o propuestas virtuales. Este espacio se presenta como una opción diferente, pensada para quienes hoy necesitan parar, encontrarse con otras personas y animarse a mirarse en un entorno cuidado y presencial.
El proceso es progresivo. En el primer encuentro se aborda el universo emocional: reconocer las emociones, comprender qué información traen y aprender a escucharlas como aliadas, en lugar de ignorarlas o combatirlas. Luego, las participantes reciben propuestas de reflexión personal para trabajar entre encuentros, que permiten registrar cómo impactó lo vivido.
En el segundo encuentro, el foco se desplaza hacia el diseño del bienestar. A partir del registro emocional previo, cada mujer comienza a construir una hoja de ruta personal, un primer mapa que le permite identificar qué cambios necesita y cómo empezar a elegir de manera más consciente en su vida cotidiana.
No se trata de transformaciones drásticas ni de soluciones mágicas. El eje está puesto en dar un primer paso posible, realista y sostenido. Dejar de reaccionar automáticamente para empezar a elegir. De correrse, aunque sea un poco, del piloto automático.
Cuándo y dónde se realiza la propuesta presencial
Elegir estar bien se realizará los jueves 5 y 12 de febrero, de 19 a 22, en Campus Olegario, en Mendoza. Dos encuentros presenciales pensados para frenar, mirarse y habilitar una pregunta simple pero profunda: ¿cómo quiero estar?







