Zulma Cardozo nació y se crió en Las Heras, Mendoza, pero hace 43 años que su vida transcurre en Ushuaia. Desde allí, donde tiene el mar a pocos metros de su casa y aprendió a llamar “el norte” a lugares que para los mendocinos están bien al sur del país, observa cómo esa ciudad que durante décadas pareció perdida en un extremo del mapa se convirtió, de golpe, en uno de los puntos que más miradas concentra.
La mendocina que llegó a Ushuaia cuando parecía un punto perdido y hoy la ve en el centro del mundo
Zulma Cardozo nació en Las Heras y vive en Ushuaia desde 1983. Desde allí cuenta cómo se vive el protagonismo de la ciudad por el petróleo y Malvinas

Zulma Cardozo desde Ushuaia. La ciudad se convirtió en foco de atención nacional por su rol estratégico en petróleo y Malvinas.
Fotos: gentileza“Antes lo veíamos como algo lejano, como un lugar chiquito en el mapa que casi ni existía. Y bueno, pasamos a ser, como quien dice, de momento los más famosos”, cuenta Zulma, entre sorprendida y orgullosa. La referencia tiene que ver con el escenario que en estos días volvió a poner a Ushuaia y a Tierra del Fuego en el centro de la discusión nacional: el petróleo, Malvinas, el movimiento portuario y el peso estratégico de una provincia que, por su ubicación, también es considerada una puerta natural hacia la Antártida.
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Para Zulma, sin embargo, todo eso ocurre en una ciudad que conoce desde hace más de cuatro décadas y que está muy lejos de ser solamente una noticia en los diarios. Allí construyó su familia, crió a sus hijos, trabajó y terminó armando una vida que, aunque nunca borró sus raíces cuyanas, hoy siente profundamente propia.
Ushuaia, la ciudad que está hoy en el ojo de todos
“Hoy toda la Argentina y el mundo hablan de lo que es Ushuaia, Tierra del Fuego. Ya sea porque cobró mucho poder con respecto a lo que es el petróleo, a lo que es la salida a las Malvinas, a lo que es la puerta a la Antártida. Es como que hoy todos los ojos están sobre Ushuaia”, describe.
Y hay algo que para ella cambió incluso la sensación de distancia. “Nos sentimos más cercanos a las otras provincias”, explica. Aunque enseguida aparece una particularidad que sorprende a cualquiera que llegue desde Mendoza: para los fueguinos, cruzar hacia el continente ya significa ir “al norte”.
“Nosotros tenemos la costumbre de que, saliendo de la isla, ya le decimos el norte. Por ejemplo, si vamos a Río Gallegos, nosotros ya eso es el norte para nosotros. Ahí cambia todo, cambia el clima, cambia todo”, cuenta.
Zulma llegó desde Mendoza en 1983. En aquel momento, junto con su marido, buscaban un horizonte diferente. La situación económica no era sencilla y trabajaban prácticamente todo el día para intentar llegar a fin de mes. “A pesar de que mi marido tenía tres trabajos y yo tenía dos, no salíamos adelante, llegábamos raspando a fin de mes”, recuerda.
Fue entonces cuando apareció la posibilidad de empezar de nuevo en el extremo sur. Y con el paso de los años descubrieron que aquella decisión iba a cambiarles la vida.
Buscar nuevos horizontes lejos de Mendoza y en el fin del mundo
“Tuvimos la posibilidad de buscar otros horizontes y nos pareció acertado el horizonte que teníamos acá. Hoy por hoy estamos tranquilos, contentos de haber elegido bien”, dice.
Sus hijos se criaron en Ushuaia, estudiaron allí y también se recibieron. La ciudad dejó de ser un destino lejano para convertirse en casa. “Yo tengo el mar en la esquina de mi casa. Tengo un montón de cosas acá. Tengo mis hijos que se han criado acá, que han estudiado acá, que se han recibido acá”, cuenta.
Eso no significa que Mendoza haya desaparecido. Todo lo contrario. Hay lugares y costumbres que, después de 43 años, siguen teniendo una fuerza difícil de explicar.
Zulma se crió en el barrio Cementista, en Las Heras, y conserva a sus compañeros de la escuela primaria como uno de esos tesoros que el paso del tiempo no consiguió borrar. Cada vez que vuelve a Mendoza intenta encontrarse con ellos.
“Son cosas que se atesoran. Cada vez que una va para Mendoza tenemos la voluntad de juntarnos con mis compañeros de la primaria”, relata.
También extraña las cosas más pequeñas, esas que quizás solamente se valoran cuando se está lejos. “Extrañamos la cepa, extrañamos las tonadas, todo se extraña cuando uno está acá. Extraña hasta la tortita raspada”, dice entre risas.
Pero la nostalgia no le hace dudar de la elección que hizo hace más de cuatro décadas. “Ushuaia nos dio un montón de cosas que Mendoza no nos pudo dar. Eso no quiere decir que uno deje de amar el lugar. El lugar de uno, las raíces, es algo que no vamos a olvidar nunca”, resume.
Y mientras el nombre de Ushuaia circula por todo el país y aparece cada vez más asociado a discusiones que exceden ampliamente la vida cotidiana de sus habitantes, Zulma continúa con su rutina. Es taxista y, como tantos fueguinos, convive con el turismo y con el movimiento permanente de personas que llegan para conocer esa geografía que durante años parecía tan distante.
"Hace días que en Ushuaia está nevando sin parar"
Por estos días, además, la postal es completamente invernal. “Hace tres días que está nevando sin parar”, cuenta.
La coincidencia no puede ser más curiosa: mientras Ushuaia ocupa titulares por su importancia estratégica y por el debate alrededor del petróleo, ella recibió a un contingente de mendocinos que llegó para conocer la ciudad.
Eran 29 personas que viajaron desde Mendoza entre los vuelos de las 7 y las 8 de la mañana del pasado miércoles. El organizador, Eduardo López, es además compañero suyo de la escuela primaria. Él también quedó enamorado de Ushuaia la primera vez que la visitó y desde entonces se dedica a organizar viajes para llevar mendocinos a conocer la isla.
Zulma, desde su lugar de anfitriona y taxista, ayuda a buscar precios y recomienda recorridos para que los visitantes conozcan los mejores lugares.
La escena tiene algo de círculo perfecto. Ella salió de Mendoza hace 43 años para buscar una vida diferente en el extremo sur y ahora recibe allí a otros mendocinos que llegan atraídos justamente por aquello que para ella se volvió cotidiano: el mar, la nieve, las montañas, el frío y esa sensación de vivir en un lugar único.
Ushuaia ya no es un punto perdido en el mapa y el petróleo manda
Solo que ahora hay una diferencia. Ushuaia ya no parece un punto perdido en el mapa.
“Antes como que la gente no existía. Hoy estamos ahí. Hoy somos el centro de atención del mundo y del país”, dice Zulma.
Y ella mira todo desde adentro, con la perspectiva de quien llegó desde muy lejos, pero lleva casi toda una vida viviendo allí. Una mendocina que todavía extraña, pero que hace 43 años encontró en el fin del mundo el lugar que eligió para quedarse.
En pocas palabras
- Ushuaia: La ciudad se convirtió en foco de atención nacional por su rol estratégico en petróleo y Malvinas.
- Perspectiva local: Zulma Cardozo, residente mendocina, relata el cambio en la percepción de la ciudad desde su llegada en 1983.
- Nostalgia y elección: A pesar de extrañar su Mendoza natal, Cardozo valora la vida construida en la capital fueguina.