Memoria, verdad y justicia

La historia de dos nadadoras mendocinas desaparecidas que reviven en una performance artística

Una artista resignifica la memoria de las nadadoras desaparecidas Gisela Tenenbaum y Ana María Moral a través de una performance colectiva que busca poner en valor su lucha, convicciones y pasiones

El arte, la historia y la memoria colectiva pueden entrelazarse de muchas formas para crear conciencia y para permitir que la lucha de algunas personas no desaparezca nunca.

Luciana Vega D'Andrea es una artista visual, performer e investigadora que explora la forma de transportar las huellas del pasado a través del cuerpo hacia la escena teatral.

Vega D'Andrea (quien nació en el exilio en La Paz, Bolivia, y creció marcada por la represión dictatorial y la búsqueda de justicia en su propia familia) se formó en Artes Visuales en la Universidad Nacional de La Plata. Desde 2017 desarrolla obras performáticas enfocadas en la fuerza dramática del cuerpo, el movimiento y el rescate de historias de vida atravesadas por luchas sociales.

Actualmente, como parte de su tesis de la Maestría en Arte Latinoamericano de la UNCuyo, Luciana lleva adelante una investigación sobre la vida de dos mendocinas: Gisela Tenenbaum ("la Gisi") y Ana María Moral, ambas nadadoras, militantes y víctimas de la última dictadura militar argentina.

Dos nadadoras mendocinas unidas por el agua y la militancia

Ana tenía 23 años y era una destacada estudiante de letras en la UNCuyo. Gisela tenía 22 y cursaba en la UTN. Ambas se conocían por su militancia en Montoneros. Militancia que a mediados de 1976 las llevó a huir a San Juan y mantenerse en la clandestinidad.

Mural de Gisela Tenenbaum en el club YPF de Godoy Cruz.

Mural de Gisela Tenenbaum en el club YPF de Godoy Cruz.

A fines de ese año, los represores atraparon a sus respectivas parejas, por lo que las jóvenes estudiantes decidieron regresar a Mendoza. Junto a Juan José Galamba, otro militante, se escondieron en una casa ubicada en calle Italia de Godoy Cruz.

Sabiendo que eran clandestinos, comenzaron a correr en distintas direcciones. Galamba escapó. Ana recibió un impacto en el abdomen y, con las últimas fuerzas, ingresó a la Iglesia de Fátima, ubicada en Joaquín V. González. Es el cura del templo quien la desama y la entrega a los uniformados, civiles armados. En las escalinatas de la iglesia la fusilan. Fue una de las pocas víctimas de la represión cuyo cadáver apareció y pudo ser despedido por sus familiares.

La televisión hizo eco del "tiroteo" que había terminado con su vida. Al verlo, Gisela escapó pero quiso abrazar a su padres una vez más. Ellos le aconsejaron que se fuera del país, pero ella insistía en luchar por sus derechos. Quedaron en encontrarse en una esquina de la calle Paso de los Andes. Gisela nunca llegó. Desapareció.

Sus padres, meses después, recibieron una carta de Galamba. Se encontraron en un bosque camino a San Martín y el joven les contó todo lo que ocurrió ese día. Su suerte terminó un año después, cuando cayó en manos de los represores.

La investigación de Vega D'Andrea propone un giro en la manera en que se suele recordar a las víctimas de la dictadura. En lugar de enfocarse únicamente en la tragedia o en el relato de victimización, la artista rescata la vitalidad, el deseo de transformación, la disciplina deportiva y la profunda convicción con la que Gisela y Ana María vivían.

Gisi con su novio Alfredo Escamez, también militante de Montoneros.

Gisi con su novio Alfredo Escamez, también militante de Montoneros.

La carta de Ana María, una declaración de amor y fe en el futuro

Uno de los hallazgos centrales de la investigación que está realizando Luciana, y que servirá como eje textual fundamental en la propuesta artística, es la emotiva carta que Ana María Moral le dejó a su madre al pasar a la clandestinidad en 1975.

"Hola mamá, te veo hoy con una niebla densa pero luminosa más cerca. Mientras escribo voy encontrando tus ojos verdes como los míos y voy poniendo el contenido en tu mirada. Irme de casa significa intensificar tu amor. Es tan hermoso decir que te quiero con mayúsculas y que 20 años de vos me han dado en unas semanas la comprensión de tus pasos chiquitos y de gran dulzura. Te estoy haciendo una declaración de amor y de vida a vos, mamá. Es necesario que escriba esto, que entiendas toda esta vida que quiero armarme. Esta vida mía podría ser más cómoda, pero sería inútil e inservible. Ahora no es así, es serenamente fuerte y sobre todo, lo que más tengo es una profunda y real fe, la que vos me enseñaste, y me crece una alegría de vivir. ¿Sabés? Yo tengo 21 años, pero en realidad tengo 85 de experiencia y eso me exige enfrentarme con mi propia vida. Quiero decirte, mamá, que la revolución solo es una guerra contra el hambre y la injusticia. Es un acto de amor de muchos para matar el desamor de unos pocos. Me levanto queriendo al sol porque me he reencontrado con las manos de mis hermanos. Todos somos oprimidos y yo les ofrezco mi esperanza azul todos los días. Quiero decirte tanto, un tapón de cosas me manotea la garganta. He nacido renaciendo hace muy poco. Voy a seguir viviendo fuera de casa, pero no me voy, no te digo adiós, sino chau o hasta luego, hasta mañana, hasta la victoria siempre. Ana".

Ana María concluye sus palabras definiendo la lucha social no desde la violencia, sino como "un acto de amor de muchos para matar el desamor de unos pocos".

Cómo transformar el dolor en una obra artística a gran escala

Con el respaldo institucional del Espacio por la Memoria (EPM) y el acompañamiento de un equipo técnico especializado (que incluye la asistencia de dirección del actor Santiago Borremans y la asistencia coreográfica de la destacada bailarina Sol Gorosterrazú), Luciana prepara una puesta en escena colectiva.

Luciana Vega D'Andrea y una performance en proceso de investigación: las nadadoras Gisela Tenembaum y Ana Maria Moral  

Luciana Vega D'Andrea y una performance en proceso de investigación: las nadadoras Gisela Tenembaum y Ana Maria Moral

El proyecto busca convocar a más de 80 mujeres en escena (entre nadadoras, actrices, bailarinas, performers y activistas) para encarnar en conjunto la fuerza, la corporalidad y el legado vital de ambas mujeres.

Esta emotiva performance teatral tiene previsto su estreno para el mes de diciembre, en el marco de las conmemoraciones por el Día Internacional de los Derechos Humanos.

¿Cómo sumarse a la convocatoria?

Quienes deseen sumarse como participantes a la performance o ponerse en contacto con la artista pueden hacerlo a través de su cuenta de Instagram oficial: @lucianaisabelvegadandrea.

En pocas palabras

  • Memoria de nadadoras: una artista resignifica la lucha de Gisela Tenenbaum y Ana María Moral desaparecidas durante la dictadura.
  • Carta conmovedora: se recuperó una carta de Ana María Moral a su madre, definiendo la revolución como un acto de amor.
  • Performance colectiva: se convoca a 80 mujeres para una puesta en escena que estrenará en diciembre, homenajeando a las víctimas.
Resumen generado por Thinkindot AI