La familia de Marcelo Marzola, de 46 años, cree que el pan rallado que usaron para hacer milanesas en su casa de Maipú "tenía algo raro" y que ese fue el desencadenante de la muerte del hombre. Aseguraron que llevaron una muestra del pan al Hospital Paroissien, pero les dijeron que allí no podían analizarlo.

Según el testimonio que dio a Diario UNO, el hermano de la víctima, el miércoles 20 de enero, Marcelo junto a sus hijos y esposa comieron milanesas que hicieron ellos mismos en su casa de Maipú. Todos sintieron que tenían "un gusto raro", por lo que a su hija más chica se la sacaron del plato y siguió comiendo una ensalada con arroz.

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Su esposa tampoco comió, pero Marcelo y uno de sus hijos más grandes, de unos 25 años, continuaron el almuerzo, a pesar del sabor extraño de las milanesas. La teoría de la familia es que era el pan rallado el que tenía un gusto raro porque, al desmenuzar las milanesas, notaron que era ese ingrediente el que tenía sabor extraño.

El pan rallado es de una reconocida marca que se consigue en cualquier supermercado o almacén de barrio, por lo que nunca desconfiaron que pudiese tener algo malo.

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Poco después, cerca de las 16 de ese día, Marcelo y sus hijos comenzaron a sentirse mal. Sus familiares aseguraron que el hombre de 46 años tenía los brazos entumecidos, al igual que su hijo, por lo que fueron de inmediato al Hospital Paroissien.

En la guardia los atendieron cerca de las 17 y quedaron en observación. La salud del hombre empeoró, ya que con el correr de las horas no podía hablar ni moverse. Sin embargo, a las 4 del jueves, le dieron el alta a sus hijos, y a él alrededor de las 14, a pesar que estaba postrado en la cama sin poder levantarse ni hablar, y sin siquiera tener un diagnóstico claro de lo que tenía.

Las sobras de las milanesas se las habían dado a sus perros antes de sospechar que tenían algo mal. Como consecuencia, los dos caniches y otros dos más grandes que estaban en el fondo de la propiedad fueron encontrados muertos.

En silla de ruedas, y sin poder hacer nada, Marcelo regresó a su casa, sin ningún tratamiento ni medicación. Durante el fin de semana recuperó el habla y un poco de movilidad, y esperaba reponerse, ya que el lunes iba a empezar un nuevo trabajo en la construcción.

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Pero la debilidad le ganó a su cuerpo, y que el martes fue llevado al Hospital Central, donde lo internaron, le hicieron estudios, pero no pudieron determinar exactamente qué le pasaba y murió. Lo único que dijeron los médicos fue que tenía una severa gastroenteritis con origen infeccioso.

La familia Marzola está atravesada por la tragedia en los últimos meses, ya que en noviembre los padres de Marcelo murieron como consecuencia del coronavirus, y poco después ocurrió lo mismo con su suegro.

Ahora, la familia espera el resultado de la necropsia para conocer detalladamente qué fue lo que le causó la muerte.