Muchas son las personas que, para alcanzar un gran impacto en su mirada, recurren a diferentes remedios caseros con el objetivo de hacer crecer sus pestañas. En este sentido, puedes utilizar una mezcla casera de dos plantas reconocidas dentro de este mundo.
En concreto, los ingredientes son el aloe verá y el té de manzanilla, elementos que tienen propiedades que estimulan los folículos pilosos, que son cavidades en la piel que contienen el cabello y que permiten su crecimiento.
La mezcla de dos ingredientes ideal para hacer crecer las pestañas
El aloe vera tiene cualidades antiinflamatorias, hidratantes y estimulantes del flujo sanguíneo, de acuerdo a un artículo de Brazilian Journal of Microbiology del año 2009, por lo que se considera que puede ayudar a crecer, espesar y fortalecer las pestañas.
Por su parte, la manzanilla tiene otros efectos negativos en las pestañas, además de fortalecer su crecimiento. La misma las hidrata, calma la irritación y elimina las impurezas.
Para realizar este truco casero, todo lo que tienes que hacer es combinar 3 cucharadas de gel de aloe vera y 2 cucharadas de té de manzanilla concentrado hasta formar una mezcla homogénea.
Luego de esto, deberás tomar un poco del producto con un cepillo para las pestañas, aplicarlo como si fuera rímel a manera de zigzag, y permitir que se quede ahí toda la noche. A la mañana siguiente enjuagarás y quitarás la mezcla, repitiendo el procedimiento cada tres días.
Antes de usar esta mezcla en tus pestañas, aplica un poco del producto en la esquina externa de las mismas y espera a ver si hay algún efecto durante las siguientes 48 h. Si notas irritación o molestia, consulta rápidamente con un dermatólogo.
Vaselina en las pestañas: ¿Es positivo o negativo?
El área de las pestañas es delicada y merece una atención y cuidados especiales. La vaselina es un producto con innumerables beneficios para la piel, labios e irritaciones por sus propiedades hidratantes y lubricantes.
Es una sustancia de origen mineral con textura pastosa o de crema que actúa como una barrera en la piel, protegiéndola de la pérdida de agua. Además, forma una capa que impide el paso de microorganismos o agentes que puedan perjudicar la salud de la piel o provocar infecciones.
Es un producto no tóxico, seguro y fácil de conseguir con evidencia científica que avalan su uso en la piel y rostro. Incluso en zonas delicadas como la piel cercana a los ojos.






