“Espero un juez que no le tema a la verdad real y que sea imparcial para develarla porque nada de lo que dicen es cierto”.

Lo dijo la monja Kumiko Kosaka (43), acusada de abusar sexualmente de alumnos hipoacúsicos del Instituto Próvolo de Luján y con detención domiciliaria. Fue este miércoles por la tarde, durante la primera entrevista periodística que concede.

La conversación duró cincuenta minutos y no se desarrolló como habitualmente ocurre entre periodistas y reporteados, es decir cara a cara, o por teléfono, o por mail, sino por videoconferencia a pesar de que la imputada está en Mendoza.

A un extremo del enlace estaba Kosaka, en vivo y en directo, a través de internet, desde el edificio religioso donde cumple detención domiciliaria con tobillera electrónica y control de geoposición.

Del otro lado, el periodista de Diario UNO y los enviados de otros dos medios digitales, todos instalados en el estudio jurídico del abogado defensor, Carlos Varela Álvarez en Ciudad. Él facilitó el contacto luego de varios meses de insistencia de los cronistas.

 Embed      

-¿Qué siente en este momento y máxime estando presa en una sede religiosa por una cuestión tan grave como el abuso de menores?

- Lo que siento… A ver… ¿qué sentiría usted si lo llegan a acusar de algo que jamás hizo? ¿Cómo se sentiría? ¿Qué sentiría usted? Yo me siento muy dolida por toda esta acusación porque es falsa. Por más que ahora esté viviendo en una comunidad religiosa como usted dice, la acusación que pesa sobre mí es muy grande. Sin embargo, pienso, siento y tengo la convicción de que estas acusaciones han sido manipuladas.

-¿Por qué piensa eso?

- Porque nada de lo que dicen es cierto. Hay pruebas contundentes, concretas que demuestran que todo es falso y mis abogados lo van a exponer al momento del juicio.

-¿Por qué ha dicho que la Justicia no le ha brindado un trato justo?

- Porque parece que la Justicia en este momento le da demasiada apertura a todas las acusaciones  sin escucharnos a nosotros los denunciados. Por eso espero que el juicio tenga un juez que no le tema a la verdad real.

-Los denunciantes y testigos le adjudican a usted los delitos de abuso sexual y no a la otra monja, Asunción Martínez, ¿por qué pasa esto?

- Esa es la eterna pregunta que tengo. Siempre me pregunto, todas las mañanas, cada vez que despierto me pregunto por qué. También se lo he preguntado a muchas personas, a mis abogados, al psicólogo… pero no, todavía no encuentro respuesta.

 Embed      

-¿Cómo piensa que va a terminar su caso?

- Yo soy inocente, pero no lo sé. Prefiero vivir el presente intensamente, haciendo lo mejor que puedo.

-¿Tenía algún trato conflictivo con los alumnos?

-Para nada.

-¿Cómo eran los chicos del Próvolo con los que usted interactuaba?

-Como cualquier otro niño, con la salvedad de que tenían dificultades para conversar así que nuestro medio de comunicación muchas veces eran los gestos. Yo no sé el lenguaje de señas, no soy intérprete, entonces me dirigía a ellos hablándoles y a través de gestos. Eran chicos muy sencillos, simples, humildes…

-¿Le parecían vulnerables por esa incapacidad para hablar y escuchar?

-No, no, noooo para nada. Uno los trataba como a cualquier persona.

-¿Qué parte del trabajo hacía usted en el instituto?

-Al sector de las niñas y las mujeres lo atendíamos solamente las hermanas. Ese sector estaba separado.

-¿Cómo eran las noches en el Próvolo?

¿Las noches? No sé a qué se refiere…

-A donde dormían los grupos y las personas a cargo y demás para estar seguros y sin contratiempos...

-Ah, bien. Tras la cena nos íbamos al sector nuestro donde teníamos un momento de recreación, jugábamos a disfrazarnos y a veces a la pelota o a -la escondida. Luego de higienizarse y lavarse los dientes cada uno iba a su habitación. Las niñas compartían habitaciones grandes con tres camas. Algunas dormían de a dos o de a tres. Así hasta que nos despertábamos al día siguiente a las 7. A las 8 había desayuno y a las 8.30 iban a clase.

-¿Supo que algún alumno del Próvolo fuera víctima de algún delito durante el día o la noche?

-No, nunca. En todos los años que yo estuve nunca escuché nada. Nunca vi nada. Y eso que yo conversaba con los papás cada lunes, cuando los traían para estar toda la semana. Nunca nada. Por eso es llamativo todo esto.

-¿Eso de que las acusaciones fueron manipuladas lo dice en nombre de los demás acusados?

-Hablo por mí y no por los demás. Tengo la certeza de que esto está manipulado.

-¿Qué opina de los abusos en la Iglesia?

Eh… Opino que todos los abusos deben ser investigados, ya sea dentro o fuera de la Iglesia como cualquier delito o posible delito. Pero creo que todos tenemos ese principio de inocencia hasta que se demuestre lo contrario.

-¿Cómo se sintió en la cárcel?

-Con mucha incertidumbre e inseguridad pero hubo dos compañeras de celda que me contuvieron y ayudaron.

-¿Cree que hay temor a una condena social en caso de que usted sea declarada inocente?

-Sí. Trato de no pensar si me van a condenar o me van a perdonar. El futuro es tan incierto.

-¿Sigue siendo una mujer de fe?

-He tenido crisis de fe, no lo voy a negar pero sí, como toda crisis, espiritual o humana, ayuda a pensar. Y a aprender y a crecer mucho.


Prontuario

La mujer está acusada de abusar y participar del escándalo por los abusos sexuales en el Próvolo, cuya denuncia judicial motivó, en noviembre de 2016, la apertura de una megacausa que la involucra junto a otros religiosos y civiles.

Cada vez que tuvo chances dijo que los denunciantes habían mentido al involucrarla y que es inocente.

En abril último estuvo a punto de recuperar la libertad pero una nueva acusación derivó, en cuestión de horas, en una nueva detención. Ni siquiera llegaron a quitarle el accesorio de control y la noticia de que había sido liberada no alcanzó a ser publicada.

Ella no integra el lote de imputados que serán juzgados este año, en fecha a determinar por el juez Carlos Díaz, sino que forma parte de la segunda tanda de denunciados e investigados.

Identificada por las víctimas como "la monja mala", Kosaka quedó presa en mayo de 2017 luego de haberse presentado en una dependencia de la Policía Federal en Buenos Aires.

Bajo fuerte custodia y con chaleco antibalas fue traída a la sede mendocina de la Federal, en calle Perú de Ciudad. Horas después, el fiscal Gustavo Stroppiana la imputó por la participación en casos de abuso sexual en perjuicio de alumnos que ya la habían denunciado.
Habían dicho que la monja los entregaba a los curas Nicola Corradi y Horacio Corbacho sabiendo que éstos iban a vejarlos. También decían que ella les violentaba la privacidad a la hora de dormir o de ducharse, y una víctima la acusó de haberle colocado un pañal de adulto para contener el sangrado producido por una violación con acceso carnal.

Fue llevada al Penal de Mujeres de Agua de las Avispas en Campo Cacheuta y en uno de esos calabozos estuvo alojada hasta septiembre de 2017, cuando la Justicia de Garantías le concedió el beneficio de la detención domiciliaria con tobillera electrónica para limitar la zona geográfica por la que puede desplazarse.  

Tras la apelación del la fiscalía y de los abogados de las víctimas, la Primera Cámara del Crimen validó en octubre de 2017 que la monja de origen japonés esperara el momento del juicio presa en una sede religiosa y no en una  penitenciaría, ya que su comportamiento no revestía posibilidades de fuga ni de entorpecer la pesquisa mediante amenazas a víctimas y/o testigos.

Poco frecuente

Originalmente la rueda de prensa iba a desarrollarse en el lugar de detención de la imputada, que no puede revelarse por razones de seguridad e integridad de ella y de los demás habitantes del lugar.
Sin embargo, veinticuatro horas antes la congregación religiosa que aloja a la monja impidió el ingreso de los periodistas. Esto obligó al abogado a reorganizar la logística del encuentro y a disponer que se haría por videoconferencia.

Sí se mantuvieron ciertas condiciones fijadas y aceptadas desde el primer momento: solo tres cronistas en nombre de tres medios de prensa tomarían contacto con Kosaka, no podrían ingresar fotógrafos ni camarógrafos y la conversación se extendería casi una hora.

 Embed      

Te puede interesar...