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Genio de las matemáticas

Ingeniero mendocino descubrió los números "quasiprimos", que ayudan a la seguridad bancaria

Editado por Enrique Pfaab
pfaab.enrique@grupoamerica.com.ar

Un ingeniero mendocino, que hace poco había resuelto un enigma matemático de 2.000 años de antigüedad, ahora anunció un nuevo descubrimiento: los números “quasiprimos”, como el mismo los denominó. El descubrimiento puede colaborar en la criptografía y la seguridad bancaria.

Horacio Retamales, de 78 años, ha dedicado los últimos 16 a investigar enigmas matemáticos. Hace un tiempo descubrió una ley de distribución de números primos, cosa que hasta entonces se suponía que no tenían ley y que solo el azar los ubicaba dentro de los números naturales.

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Ahora, avanzando en esta investigación, indicó que “en un subconjunto de números naturales se han identificado números compuestos con una propiedad que los acerca a los números primos, a saber: no tiene divisores menores que una cifra dada. Cuanto más grande es esa cifra tanto más se parecen a los primos (que no tienen divisores). Es por esta propiedad que los denominamos quasiprimos”.

Toda la vida de Retamales estuvo ligada a las matemáticas. Hizo un postgrado en la Facultad de Ciencias Exactas (UBA) y trabajó como docente en matemática numérica. “He hecho muchos desarrollos numéricos, hay publicaciones mías sobre metodologías numéricas, edité un libro sobre la solución numérica de ecuaciones diferenciales con un método que desarrollé yo y lo trabajé durante casi 20 años y fui director del Laboratorio de Matemática Aplicada de la Universidad Tecnológica Nacional por 23 años”, contó.

Pero su trabajo de investigación actual comenzó hace 16 años, cuando comenzó a investigar la teoría de números.

Sobre su reciente descubrimiento de los números quasiprimos, Retamales explicó que “se ha identificado una sucesión (infinita) de conjuntos de quasiprimos para la cifra creciente. La sucesión tiene como límite un conjunto de números primos”.

Indicó que “se trata de sucesiones crecientes de números compuestos en cuyas cercanías hay quasiprimos. En tales sucesiones hay quasiprimos que no tienen divisores menores que una cifra tan grande como se quiera (casi un primo)”.

Sobre las aplicaciones, dijo que “los números primos (por no tener divisores), por ejemplo en criptografía, es esperable que quasiprimos de mayor cifra, puedan incluirse. Esto representaría una forma de ampliación del conjunto (infinito) de los números primos. No se espera, sin embargo, que la enorme dificultad de probar que un número muy grande sea primo, se vea disminuida en la prueba de que un número muy grande sea quasiprimo. Lo sobresaliente resulta de la mayor cantidad de quasiprimos sobre los primos y de algunas aplicaciones en que los quasiprimos de cifras moderadamente grandes puedan usarse en reemplazo de primos”.

También sostuvo que uno de los aspectos favorables “es derivado de que el costo computacional de trabajar con primos es más alto que hacerlo con quasiprimos cercanos”.

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