Historias de vida

Felipe, el niño mendocino que le ganó al cáncer y fue dado de alta con una gran fiesta en el hospital

Después de años de tratamiento, lucha e internaciones, Felipe fue dado de alta este lunes. El festejo fue en el hospital Fleming, el primer lugar que lo recibió

“Lo que vivimos el lunes fue una fiesta”. La frase es de Germán Jofré y resume lo que su familia sintió al escuchar, por fin, las palabras más esperadas: alta definitiva. Felipe, su hijo de 6 años, cerró así un proceso durísimo contra el cáncer que comenzó cuando apenas tenía un año de vida y que marcó para siempre a quienes lo acompañaron.

Embed - La campana de Felipe, que recibió el alta tras un largo tratamiento por cáncer

El festejo no fue casual ni improvisado. Eligieron hacerlo en el hospital Fleming, el primero que recibió a Felipe cuando todo empezó. Allí, donde hubo miedo, incertidumbre y tratamientos intensos, esta vez hubo globos, sonrisas y abrazos. “Gracias a todos los que estuvieron durante estos años”, dijo Germán, todavía conmovido por lo vivido.

felipe toca la campana alta definitiva
La campana de la felicidad. Felipe y sus seres queridos estuvieron de festejo tras un proceso de cáncer.

La campana de la felicidad. Felipe y sus seres queridos estuvieron de festejo tras un proceso de cáncer.

La historia de Felipe comenzó poco después de su primer cumpleaños. Apenas 20 días después de celebrarlo, sus padres, Germán y Agustina, recibieron el diagnóstico menos pensado: hepatoblastoma con metástasis ganglionar, un tumor hepático de gran tamaño que afectaba distintos sectores de su cuerpo.

La noticia llegó en pleno contexto de pandemia, con hospitales atravesados por el Covid-19 y protocolos que hacían todo más difícil.

Embed - Felipe tuvo cáncer y este lunes recibió el alta definitiva

“Jamás uno está preparado para que un hijo se enferme. Aparece la palabra cáncer y, con ella, la idea de la muerte, de un futuro incierto”, reflexionaba Germán en aquellos días. A partir de ese momento comenzó un camino largo, exigente y lleno de aprendizajes forzados.

Felipe quedó internado en el hospital Fleming y comenzó un tratamiento con varias fases de quimioterapia. La primera trajo complicaciones: una bacteria ingresó por el catéter y obligó a frenar el proceso. Recién 45 días después pudieron volver a casa, con una nueva rutina marcada por cuidados extremos y el desafío de convivir con un niño inmunodeprimido.

Felipe era muy pequeño cuando tuvo cáncer y siempre mostró fortaleza

Aun en ese contexto, Felipe mostraba una fortaleza que sorprendía a todos. “Siempre estaba contento, con energía”, recuerda su papá. En el hospital empezó a pararse solo y, al regresar a casa, aprendió a caminar. Jugaba a ser médico, se revisaba el pecho con un estetoscopio de juguete y simulaba sacarse sangre con una jeringa. Gestos pequeños que hoy cobran otro sentido.

felipe dado de alta
Felipe junto a sus padres; su primo Genaro y su amigo Noah.

Felipe junto a sus padres; su primo Genaro y su amigo Noah.

Cuando el Fleming debió destinarse exclusivamente a pacientes adultos con Covid-19, Felipe fue derivado al hospital Notti. El cambio generó temor, pero allí encontraron un nuevo equipo y un espacio especialmente preparado para niños en su condición. Bajo estrictos protocolos, el tratamiento continuó y los resultados comenzaron a llegar.

El proceso fue largo. Hubo cirugías, controles, viajes, momentos de cansancio y otros de esperanza. Germán y Agustina atravesaron todo sosteniéndose como pudieron, acompañados por médicos, enfermeros, familia y amigos. Durante ese camino, además, se involucraron activamente en la lucha por la Ley Oncopediátrica, conscientes de que no todas las familias cuentan con los recursos que ellos tuvieron.

felipe bebe cancer
Una imagen de Felipe en plena internación. Y en pandemia.

Una imagen de Felipe en plena internación. Y en pandemia.

“Esta lucha no es política ni partidaria, es por derechos”, decía Germán entonces. Derechos básicos para familias que atraviesan lo peor que puede vivir una persona: la enfermedad grave de un hijo. Transporte, licencias laborales, viviendas adecuadas y acompañamiento integral fueron algunas de las demandas que impulsaron.

Con el paso del tiempo, Felipe fue respondiendo al tratamiento. Los controles comenzaron a traer buenas noticias. El horizonte, de a poco, dejó de ser incierto. Hasta que este lunes llegó el cierre más esperado.

El alta definitiva de Felipe, el niño que venció la batalla

El alta definitiva no fue solo un trámite médico. Fue un símbolo. Por eso la familia decidió celebrarlo donde todo empezó. “Fue una fiesta”, insiste Germán. Una forma de agradecer, de cerrar una etapa y de honrar a cada persona que estuvo presente en los momentos más difíciles.

Hoy Felipe sigue siendo un niño. Juega, crece, ríe. Pero también es el protagonista de una historia de resistencia que emociona. Su victoria no borra lo vivido, pero lo resignifica. Es la prueba de que, incluso en los escenarios más oscuros, hay finales posibles que merecen celebrarse.

felipe alta
Familia, amigos y una felicidad indescriptible este lunes en el Fleming.

Familia, amigos y una felicidad indescriptible este lunes en el Fleming.

Para Germán y Agustina, el alta no es un punto final, sino el comienzo de otra etapa. Una vida sin tratamientos, sin internaciones, con controles y cuidados, pero también con proyectos, juegos y futuro.

Felipe ganó. Y esa palabra, después de todo lo atravesado, alcanza para decirlo todo.