Una esquina tradicional de Godoy Cruz perderá su magia desde este domingo, ya que cierra sus puertas un lugar emblemático de encuentros: la cantina de Andes Talleres, en la intersección de Belgrano (1561) y Spartaco Castellani. En las redes sociales el cierre de este lugar que apostó al intimismo de la cocina hogareña y la caricia de la música en vivo causó mucho revuelo. Su dueño, Horacio Clérici, explicó los motivos que obligaron al no querido cierre. "Intentamos de todo para seguir, aún en estos tiempos difíciles, pero las exigencias que nos impuso la nueva comisión directiva del club no nos dejó alternativas", dijo el empresario mendocino.

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Con muchas tristeza, Clérici estuvo dispuesto este domingo a contar los motivos del cierre del restaurante donde tanto cariño puso, desde el año 2013 (6 de diciembre), cuando comenzaba recién a florecer la zona como un polo gastronómico. "Ya estoy saliendo para abrir, por última vez al público, la cantina. Es el último día que abrimos para los amigos y el público. Luego iré unos cuantos días a terminar de dejar todo despejado para entregar las llaves del lugar", dijo Horacio, quien asegura que el local "le puso música, color, alegría, cariño y aroma a comida de la abuela a la esquina".

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"Pasamos un año difícil en 2020 por la pandemia, pero seguimos apostando a este proyecto en el que le hemos puesto todo el cariño. Pero a principio de marzo la nueva comisión directiva del club nos subió el precio del alquiler en un 120%. Luego de un año tan difícil, hicimos un contrapropuesta importante, pero no se movieron de su postura. Al local lo hicimos nuevo y lo pusimos en valor a puro trabajo, pero ya no hay alternativas, nos tendremos que ir", explicó Clérici.

"Es una pena este cierre. Las cosas en la vida a veces suceden por diversas causas, pero "de esta forma" es lo feo. Nos incrementan en un 120% de lo que veníamos pagando de alquiler, a un lugar que lo hicimos nuevo, estaba muy feo en su momento, y trabajamos mucho para dejarlo en las condiciones en que está hoy", detalló Horacio.

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"El concepto que tenía la administración anterior, era que este fuera un lugar de servicios para el socio y para el barrio, con expresión cultural, que el club de alguna manera no lo podía hacer, y nos lo cedió para que lo hiciéramos nosotros desde dentro de la cantina", dijo, para agregar: "La administración anterior pensaba que esto era un servicio más que un negocio inmobiliario, como lo pretende esta nueva administración. El problema es que si no hubiera pandemia, se podría llegar a negociar, pero así, después de un año de recesión, donde adquirimos deudas, las estamos pagando, pero todo a punta a que la pandemia vaya empeorando nuestra situación".

"Hicimos una inversión muy grande, y me decían que ya vamos a arreglar el tema del alquiler. Hoy vimos que no se va a arreglar nada, no hay vocación de hacerlo. Es una pena, llegamos a ser un polo cultural aquí. Eso se nota en la cantidad de mensajes que tenemos en las redes sociales. La noticia del cierre ha impactado mucho en la gente. Los que vendrán, puede que lleguen a hacer las cosas cosas bien, y hasta mejor que nosotros, pero nunca igual, apostábamos a algo cultural", dijo Clérici.

"Cuando llegamos quisimos cuidar la cocina criolla, la cocina casera, esa de cuando éramos chicos, y la mamá o la abuela se levantaban temprano y cocinaban para llegar al mediodía con una comida exquisita. Hacemos eso, cuidamos el tiempo necesario que lleva una comida para que sea hogareña. Yo sé que la gente no tiene tiempo para, por ejemplo, darle tres horas de cocción a un tuco o una salsa". agregó Horacio.

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Respecto a la impronta cultural, algo que se nota sólo con ver la fachada, pintada con murales fileteados, Clérici dijo: "Creo que tenemos no menos de 400 shows artísticos. Acá hicimos el San Vicente Jazz, el San Vicente Tango, trabajando muy bien con la Municipalidad de Godoy Cruz".

"Es una pena tener que irnos, por el amor al club. Fue algo muy inesperado. Mis hijos comenzaron en las escuelas de verano del club, y hoy todos sus amigos son de esas escuelas. También es muy triste en el sentido de la cantidad de gente que se va a quedar sin trabajo. Acá trabajaba mucha gente, además de los que trabajaban en forma indirecta, como los proveedores o los artistas que aquí tenían su lugar para desplegar su arte", concluyó Horacio Clérici.

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