Un equipo liderado por el profesor Moussa Leblouba, desde la Universidad de Sharjah, aunque la patente fue registrada en Estados Unidos, ha desarrollado un cilindro mecánico de acero ideado para disipar la energía de un terremoto sin necesidad de electricidad ni sistemas electrónicos.
Estados Unidos crea un material de acero que protege edificios y puentes durante un terremoto: no necesita electricidad
Es una solución más simple y económica que algunos sistemas tradicionales, lo que la hace atractiva especialmente para zonas con recursos limitados
Este avance de Estados Unidos se apoya en una lógica tan simple como poderosa. Utilizar la física y la forma de los materiales para hacer el trabajo pesado cuando el suelo tiembla.
Estados Unidos crea un material de acero que protege edificios y puentes durante un terremoto
La innovación radica en un cilindro hueco lleno de bolas de acero y atravesado por un eje con varillas metálicas. Cuando ocurre un movimiento sísmico, las varillas chocan con las bolas, creando fricción, esa antigua enemiga de los movimientos bruscos, que, en este caso, absorbe y convierte la energía vibratoria en calor y roce controlado.
Este mecanismo de Estados Unidos se diferencia claramente de los amortiguadores sísmicos tradicionales, que a menudo utilizan dieléctricos, fluidos o mecanismos complejos para absorber energía. Esos sistemas, aunque efectivos, pueden requerir mantenimiento, integración eléctrica o intervención técnica, lo que limita su uso en regiones con recursos escasos o tras un corte de energía.
Cómo es este sistema
Este sistema de Estados Unidos no necesita energía eléctrica ni sensores que puedan fallar durante un desastre, lo que lo vuelve pasivo, autónomo y confiable en situaciones críticas. Los primeros ensayos en laboratorio muestran que este cilindro puede disipar hasta alrededor del 14% de la energía sísmica, una cifra notable para un dispositivo sin componentes activos, y se puede adaptar en tamaño y configuración para diversas estructuras, desde edificios hasta puentes e instalaciones críticas.
Lo más hermoso de esta solución es su sencillez y modularidad. Al estar formado por componentes básicos, acero, bolas y varillas, puede instalarse tanto en edificios nuevos como en estructuras existentes sin necesidad de rediseñar por completo la arquitectura original.
Lo esencial de este avance antisísmico es que
- Material de acero con diseño mecánico pasivo: un cilindro con bolas y varillas que disipa energía sísmica por fricción sin electricidad.
- Autonomía total: no depende de energía eléctrica ni de componentes electrónicos, lo que mejora su fiabilidad en emergencias.
- Disipación significativa de energía: pruebas iniciales indican que puede absorber aproximadamente el 14% de la energía vibratoria durante un sismo.
- Aplicable a estructuras existentes y nuevas: se puede integrar en edificios, puentes y equipos sensibles sin rediseñar completamente la construcción.





