Gracias a un libro sobre Puente del Inca

Una escuela de Potrerillos recibirá la ayuda de una familia de Nueva York

Una escuela de Potrerillos recibirá la ayuda de una familia de Nueva York y todo gracias a la venta de un libro que se llama "El puente salvador", que relata una leyenda sobre el Puente de Inca.

Claro que para entender esta historia hay que reconstruirla y así saber de una mujer argentina que a los 17 años se fue a estudiar a Alemania, donde conoció a quien hoy es su marido; luego partieron a Nueva York, tuvieron tres hijas y el 16 de abril vendrán a Mendoza para tener un acto de solidaridad con la escuela Capitán de Fragata Carlos A. Negri. 

Una de las protagonistas es Andreina Botto, nacida en Buenos Aires, quien los 17 años, cuando terminó el colegio secundario, se fue a Alemania a estudiar Ciencias Políticas. Pero como tenía el deseo de trabajar en Naciones Unidas se fue a vivir a Nueva York, donde hizo una pasantía hasta que finalmente ingresó a esa organización internacional. Allí trabajó durante 15 años y en ese tiempo tuvo tres hijas: Valentina (11), Sophia (9) y Paula (5). Ellas también son parte importante de esta accion solidaria, al igual que su marido alemán Daniel Roever.

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"A mis hijas siempre las llevaba a Naciones Unidas y miraban la bandera, el edificio y todo con mucha admiración. Yo trabajaba para misiones de paz, hasta que me tomé un break y pensé ¿qué puedo hacer para que mis hijas entiendan que hay niños que tienen otras realidades y que uno puede tener un impacto sobre ellos, por más que sea pequeño?", comentó Andreina en comunicación telefónica desde Nueva York con Diario UNO.

Pero en esta historia también aparece su mamá Clarisa Ares, de Buenos Aires y hoy viviendo en Uruguay, y esta idea de hacer un libro. "Ella fue profesora de historia durante 40 años en Argentina y le encantan las leyendas, y me dijo 'mirá Andreina, yo quiero escribir un libro para chicos y me gustaría hacerlo sobre la leyenda del Puente del Inca'", comentó.

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La idea vino acompañada de una propuesta, y era que Valentina, una de las tres hijas de Andreina, que por entonces tenía 9 años, hiciera los dibujos. "El tema es que Valentina hizo los dibujos y salieron unos más lindos que otros, entonces mi mamá hizo la publicación de 500 libros (los imprimieron en Uruguay) y me los trajo a Nueva York en una valija", contó.

Luego llegaron las presentaciones en español y en inglés: "Le contábamos a los chicos que yo era argentina, que habían muchas leyendas, les hablábamos de los incas y que yo, cuando era jovencita, había ido a Potrerillos a ayudar a una escuela de frontera. Y los libros se empezaron a vender un montón, entonces fue cuando me pregunté qué hago".

Allí surge la idea de ayudar a una escuela de ese distrito de Luján de Cuyo. "Justo habíamos ido a la presentación de un libro de Isabel Allende, quien nos contó una historia sobre una bebita que le habían dado en adopción y que no la tomó porque el chofer no la ayudó. Se sintió tan mal que hizo una fundación para todas las niñas que abandonan. Así fue como surgió la idea de combinar la escritura con una fundación para hacer algo bueno, integrando a mis tres hijas y donando el dinero que recaudamos del libro. Cree la Sisters Foundation y empezamos a vender los libros", manifestó Andreina.

Si bien el Puente del Inca está en Las Cuevas, Las Heras, ella pensó en Potrerillos por aquellos recuerdos que tenía de cuando visitó esa localidad hace ya varios años. "Cuando ya habíamos reunido bastante dinero empecé a buscar el colegio, pero no había manera de conseguir el número de teléfono, hasta que encontré el de una chica que había egresado de esa escuela, que no sé por qué lo tenía. Ella me puso en contacto con una maestra y esa maestra con la directora, que se llama Mónica", cuenta.

El 16 de abril tienen programado visitar Mendoza y y la escuela Capitán de Fragata Carlos A. Negri para hacer efectivas las donaciones: "Vamos a ir todos, mi marido, mis tres hijas y yo. Vamos a comprar todas las cosas que necesitan: una bibliotequita, juegos, medias y algunas cosas más, todo lo que nos alcance con el dinero que llevamos. Estamos súper contentos".

"Esto es un proyecto familiar, porque todos colaboramos. Mi mamá que escribe los cuentos, mi hija Valentina hace los dibujos y las dos más chicas me ayudan con la organización y a vender. Mi marido también colabora mucho", sostuvo Andreina Botto.

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Mientras tanto, el segundo libro está en proceso. Se llama Amancay y relata la historia de una indiecita. Todavía no está presentado, pero es un proyecto con el que buscan darle continuidad a esto de ayudar a través de la literatura. La idea es seguir colaborando con la misma escuela mendocina.

"La historia es creer y crear", suelta Andreina Botto del otro lado del teléfono y a 8.200 kilómetros de distancia.

Los libros los vendían en colegios, ferias, librerías o incluso en desayunos que Andreina organizaba en su casa con amigas. "Cada vez más gente me fue apoyando y el proyecto fue creciendo y creciendo. Y mis hijas felices de que con el dinero pudiéramos ayudar", sostuvo.

Incluso hicieron la presentación en Europa y hasta la hija de Hillary Clinton, Chelsea Victoria, lo recibió en sus manos. "En una presentación de su libro fuimos con las tres nenas y se lo dimos. Nos sacamos una foto y la compartimos en Instagram. Eso nos ayudó mucho", dijo.

Buenos Aires, Alemania, Nueva York, Uruguay y Potrerillos. Así, a simple vista, una nada tiene que ver con otra, pero esta familia argentina-alemana-estadounidense se encargó de unirlas con un fin solidario que unos chicos mendocinos disfrutarán.

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