En las montañas del norte de Italia, Giuseppina lleva una vida alejada de las comodidades modernas. Vive sola en una pequeña casa del valle de Valseriana, en la provincia de Bérgamo, a casi 3.000 metros de altura, donde el frío condiciona buena parte de su rutina.
Es jubilada y vive sola en la montaña a casi 3.000 metros de altura: duerme con 16 mantas y no utiliza frigorífico
Sin televisión, radio ni electrodomésticos, Giuseppina mantiene su rutina diaria trabajando en su explotación ganadera y recogiendo leña en la montaña a casi 3.000 metros de altura.
Su vivienda no tiene teléfono, radio, televisión ni electrodomésticos. Tampoco cuenta con frigorífico, las bajas temperaturas le permiten conservar los alimentos sin necesidad de ese aparato. La única fuente de calefacción es una chimenea, aunque no siempre basta para mantener el interior de la casa a una temperatura confortable.
Vive sola en la montaña a casi 3.000 metros de altura y duerme con 16 mantas
Durante el invierno, el termómetro dentro de la vivienda puede descender hasta los 13 grados bajo cero. Para enfrentar las noches más frías, la mujer utiliza hasta 16 mantas al mismo tiempo. La medida se convirtió en uno de los detalles más llamativos de su historia, pero forma parte de una rutina adaptada a las condiciones extremas en esta montaña. Giuseppina afirma que nunca ha pasado una noche fuera de su casa y que tampoco ha viajado en avión, porque la velocidad le provoca temor.
Aunque está jubilada, continúa trabajando a diario en su pequeña explotación ganadera. Cada año cría un ternero que después vende y complementa esos ingresos con su pensión. Entre sus tareas habituales también están cortar leña, recoger estiércol y buscar madera y hojas secas en los alrededores.
La montaña es su hogar desde pequeña
Su compañía cotidiana son los animales, entre ellos, las gallinas, varios gatos y un perro. Giuseppina ha explicado que se siente más cómoda con los animales que con las personas y que las multitudes pueden provocarle mareo y debilidad,
La montaña ha sido su hogar desde la infancia, cuando vivía allí con sus padres y sus dos hermanas. Con el paso de los años, su entorno familiar cambió y terminó quedándose sola. Para llenar parte del espacio de la casa, ha colocado muñecos y juguetes, mientras que los relojes y calendarios le ayudan a seguir el paso de los días.


