A orillas del río Tirekhtyakh, en Yakutia, Rusia, se encontró algo sorprendente: una enorme cabeza de lobo conservada desde la última Edad de Hielo en increíbles condiciones gracias al permafrost de Siberia. El hallazgo, que era mantenido en secreto, se dio a conocer en la inauguración de una exposición en Japón sobre criaturas congeladas de la Edad de Hielo.
Los científicos japoneses calculan que el espécimen tiene unos 40.000 años de antigüedad, y han estado trabajando con un equipo de la Academia de Ciencias de la República de Sakha en Rusia.
La cabeza mide 40 centímetros de largo, lo que la hace diferente a cualquier espécimen de lobo existente que se haya estudiado, siendo un 50% más grande.



