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En 1958, la construcción de una represa dio origen al mayor lago artificial y desató la Operación Noé para rescatar a miles de animales

Los animales quedaron atrapados en pequeñas islas a medida que las aguas cubrían la vegetación, forzando una misión de rescate sin precedentes.

En el corazón de África, una obra de ingeniería terminó provocando una de las operaciones de rescate de fauna más extraordinarias del siglo XX. La construcción de la presa de Kariba, sobre el río Zambeze, entre los actuales Zambia y Zimbabue, dio origen a un lago artificial de 5.580 kilómetros cuadrados.

Pero cuando las aguas comenzaron a cubrir el valle, miles de animales quedaron atrapados en pequeñas islas, rodeados por un nivel de agua que no dejaba de subir. La construcción comenzó en 1956 y el cierre de las compuertas se produjo en diciembre de 1958. La presa, diseñada por el ingeniero francés André Coyne, es una estructura de hormigón en arco de 128 metros de altura y 617 metros de longitud.

En 1958, nació uno de los mayores lagos artificiales de África tras la construcción de una represa

Su objetivo era aprovechar el caudal del Zambeze para generar electricidad destinada a los territorios de la entonces Federación de Rodesia y Nyasalandia. El resultado fue el lago Kariba, que alcanzó su nivel máximo en 1963. Con una capacidad de almacenamiento de 185.000 millones de metros cúbicos, se convirtió en el mayor lago artificial del mundo por volumen. Tiene aproximadamente 280 kilómetros de longitud y alcanza los 32 kilómetros de anchura en algunos sectores.

Sin embargo, el llenado del embalse tuvo consecuencias inmediatas. La vegetación quedó sumergida y los animales que habitaban las riberas comenzaron a refugiarse en terrenos elevados. A medida que el agua avanzaba, esos refugios se transformaban en islas cada vez más pequeñas. Elefantes, rinocerontes, antílopes, monos, búfalos y otros animales quedaron aislados sin posibilidades de regresar a tierra firme.

Operación Noé: así rescataron a miles de animales que quedaron aislados

La situación obligó a organizar una operación de emergencia que recibió el nombre de Operation Noah (Operación Noé). La misión comenzó en 1958 y estuvo dirigida por el guardaparques Rupert Fothergill, quien coordinó equipos de rescatistas, veterinarios y voluntarios. Las tareas se extendieron durante varios años y exigieron desarrollar métodos de captura que no tenían precedentes a esa escala.

Los animales pequeños eran conducidos hacia redes para inmovilizarlos y trasladarlos en embarcaciones. Los ejemplares de mayor tamaño requerían procedimientos más complejos: los rinocerontes, por ejemplo, eran sedados con dardos especiales, colocados sobre plataformas improvisadas y transportados hasta la orilla mediante balsas. En algunos casos se utilizaron embarcaciones construidas con tambores metálicos como flotadores.

Al finalizar las operaciones, los registros de la antigua Rodesia del Sur contabilizaron 4.914 mamíferos rescatados, entre ellos 1.866 impalas, 585 facóqueros, 345 grisboks y 44 rinocerontes negros. Si se incorporan los animales rescatados en el sector norte del embalse, las estimaciones superan los 6.000 ejemplares. Buena parte fue trasladada a áreas protegidas como el actual Parque Nacional Matusadona.

Pero la creación del lago también tuvo un costo humano. Aproximadamente 57.000 integrantes del pueblo Tonga fueron desplazados de sus territorios tradicionales en ambas márgenes del Zambeze para permitir el llenado del embalse. Muchas comunidades perdieron tierras agrícolas, zonas de pesca y espacios vinculados a sus prácticas culturales.

En pocas palabras

  • Construcción de represa: En 1958 se creó el mayor lago artificial del mundo, el Kariba.
  • Rescate de animales: Se lanzó la Operación Noé para salvar miles de animales atrapados.
  • Desplazamiento humano: 57.000 integrantes del pueblo Tonga fueron reubicados.
Resumen generado por Thinkindot AI

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