La mendocina Emilia Coria Caraccioli es una joven mamá, a quien la vida le puso una dura prueba, tal vez la más dura, ya que su vida y salud quedaron pendiendo de un hilo. Pero fue tan fructífera la semilla que sembró a lo largo de su vida, que al momento de afrontar un diagnóstico poco alentador y una delicadísima operación de cerebro, no estuvo sola. Todo el amor que dio volvió en forma de ayuda. Necesitaba mucho dinero para operarse, su familia organizó una colecta para sufragar los gastos de la cirugía en Buenos Aires, pero una institución mendocina, Clínica de Cuyo, le ofreció casi gratuitamente hacerla aquí, y fue operada el 17 de agosto. Todo fue un éxito, y ahora Emi está en su casa, rodeada de sus afectos, con el mayor agradecimiento hacia quienes la apoyaron.

“Ya estoy en casa. Es larga y lenta la recuperación, pero sostenida, día a día mejorando, recuperando fuerzas”, dijo Emi, con la voz pausada, pero no exenta de alegría y optimismo la mujer que fue operada por un excelente equipo médico en la Clínica de Cuyo de un cavernoma hemorrágico en su cerebro, que por su sangrado le provocaban convulsiones y ponían en riesgo la visión de su ojo izquierdo, el habla y la motricidad.

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Sobre el momento crucial vivido, ahora que ya pasó, tiene una visión particular. "Realmente ahora es todo positivo, sin miedo de perder la vida ni con riesgo de perder la vista, la motricidad ni el habla, eso ya es un montón. Me sacaron todo, y ahora depende de mi cuerpo ver cómo se va reorganizando todo. Se puede decir que resetearon mi cerebro, pero nos vamos acomodando, vamos bien", dijo, para agregar: "Ser joven, sana y dinámica, me dijo el cirujano, ha sido fundamental para que todo salga bien".

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Solidaridad al palo

Luego de las negativas de la obra social, la búsqueda de donativos mediante una colecta, y el finalmente el ofrecimiento de realizar la intervención quirúrgica casi gratuita, Emi agradeció: "Solo pagué los insumos, las placas que van en mi cerebro, ciertas cosas, que llegan a medio millón de pesos, el total de la operación era de un millón y medio. La clínica ha absorbido la mayoría de los gastos. No pagué terapia intensiva, honorarios médicos, los medicamentos que me pusieron, los días que estuve internada, ni eso. Me ayudaron muchísimo", recordó conmovida Coria.

Sin embargo, este factor económico no fue lo que le restó dramatismo a la situación delicada que debía afrontar. "Pero todo esto ha quedado en un segundo plano, lo económico, ante la atención que yo he recibido. Yo no puedo creer haber llegado a este médico que me operó. Tenía tanto miedo, estaba tan insegura, y sin embargo el doctor Federico Sánchez me cambió todo, me dio certezas, sin soberbia, pero con mucha convicción de lo que tenía que hacer", detalló la mujer, con fama de excelente repostera.

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Federico Sánchez (a la izquierda) fue el neurocirujano que operó con éxito a Emi, y el otro es el doctor Rodrigo Santamarina, quien será el médico de cabecera de la joven mamá convaleciente. También integra el equipo que apoya a Coria la doctora Eugenia Sottano, epileptóloga.

Federico Sánchez (a la izquierda) fue el neurocirujano que operó con éxito a Emi, y el otro es el doctor Rodrigo Santamarina, quien será el médico de cabecera de la joven mamá convaleciente. También integra el equipo que apoya a Coria la doctora Eugenia Sottano, epileptóloga.

La previa a su operación, luego del poco alentador diagnóstico, fue larga, y peregrinó por diversos nosocomios, pidiendo presupuestos para su operación. "Recorrí varios hospitales y clínicas de Buenos Aires; fui al Hospital Italiano, en la Clínica Fleni, me atendieron de forma excelente, unos capos, pero cuando conocí a este médico, el doctor Sánchez, no podía creer, su profesionalismo, el mismo nivel de los médicos de allá, pero siendo una persona tan humanamente cálida, tan humilde, simple".

"Allá (en Buenos Aires), ahí nomás me hablaban de dinero, fueron más fríos. Yo llegué convulsionando, me hizo mal el viaje en avión, en cambio a Sánchez no le interesó el tema económico en absoluto, y él va a operar a Buenos Aires, es reconocido a nivel internacional, es especialista en lóbulo temporal, donde yo tenía mi problema", comparó Coria, una vez que recibió la propuesta de la clínica mendocina.

Según Emi, las cosas que le pasan son milagrosas y producto de la buena energía que la rodea, tal como se dio su contacto con el nosocomio de calle José Vicente Zapata. "Yo había pedido presupuesto en la Clínica de Cuyo, pero no me respondían. Una amiga se contactó con el doctor Santamarina, fue un fin de semana, y el lunes, me llamó Rodrigo. Me dijo "acá estoy con Federico López, que quiere hablar con vos". Me pasó con él, que es el dueño de la clínica, y me dijo que no necesitaba ir a Buenos Aires, que acá me podían atender bien, gastar menos, e iba a estar cerca de mi hija y mi familia. “Hagámoslo lo antes que se pueda, te vamos a cuidar y va a salir todo re bien”, me dijo López.

"Me sentí tan bien con la gente de la clínica que no lo podía creer. ¿Quién me los mandó?, me preguntaba. Federico Sánchez (neurocirujano), Rodrigo Santamarina (neurólogo clínico), Eugenia Sottano (epileptóloga), todos siempre bien predispuestos, amables, tenía otra visión de médicos y neurocirujanos, ellos y después Dios (risas), y encima, ¡no les tuve que pagar! -Realmente se puede decir que todo fue un milagro", agregó emocionada con su dulce voz, ralentizada por los fármacos, pero sin quitarle brillo.

"El equipo de la clínica es muy humilde, pero yo quiero que todos sepan de los importantes profesionales que tenemos en Mendoza. Es maravilloso" "El equipo de la clínica es muy humilde, pero yo quiero que todos sepan de los importantes profesionales que tenemos en Mendoza. Es maravilloso"

Emilia pasó una cirugía de siete horas, despertó a la noche con mucho dolor, y contó cómo fue el post operatorio. "Los primeros días fueron duros, en terapia intensiva, los tres médicos me iban a ver todo el tiempo, y el personal de la terapia intensiva divino. Ya al fin de semana pasé a sala común y me iba a cuidar mi familia. Súper cómodo el lugar".

Pese a su rápida recuperación, que hizo que ya esta semana pudiera irse a su casa, y no solo estar levantada, sino también a hacer pequeños paseos caminando, el proceso será largo y con muchos cuidados. "Por ahora solo hay que esperar desinflamación y luego de unos meses, comenzamos con resonancias magnéticas de control, estamos esperando el análisis patológico del cavernoma y el sangrado, que se enviaron a Buenos Aires, acá no se hace", explicó Emilia. "Ya me están sacando algunos medicamentos, esta semana dejé los corticoides, algo que me ha desequilibrado un poquito, me tira muy abajo, era lo que me mantenía más activa. Estoy con un antiepiléptico muy fuerte", explicó también.

"Ya estoy en mi casa. Hablaba lento al principio, ahora como que me voy reactivando. Me medicaron mucho para la cirugía, había que parar el cerebro. Me resetearon" "Ya estoy en mi casa. Hablaba lento al principio, ahora como que me voy reactivando. Me medicaron mucho para la cirugía, había que parar el cerebro. Me resetearon"

Consultada la convaleciente mendocina sobre su visión de su vida luego del duro examen, dijo: "Aún no pienso mucho en el futuro, pero veo todo con mucha alegría. Esta experiencia me sorprendió, pensaba en lo maravilloso de conocer gente tan buena, y que me ha dado tanto. Veo tanta hermosura en mi vida que no me puedo quejar de nada. Estoy súper confiada en la vida; es en la vida en quien confío, y le entrego mi futuro a la vida, con alegría. Esto me ha traído más amor a mi vida, en forma de un médico, en forma de dinero, gente que me viene a hacer reiki, en gente que me cuida, en mi familia, es todo amor, es precioso. Es realmente algo para compartir", concluyó Emilia Coria.