En un contexto adverso a nivel económico, lo cierto es que llenar el tanque representa muchas veces un desafío para el bolsillo de los argentinos. Sin embargo, además de los precios, el principal problema de consumo podría estar en el auto de cada uno de los conductores.
Si bien son muchos, lo cierto es que existe un error sistemático y casi invisible que dispara el consumo de nafta de manera innecesaria: el manejo a una velocidad irregular.
El error que hace que los conductores consuman más nafta en el auto
El principal factor que afecta la eficiencia de cualquier auto es la inconstancia. Muchos conductores tienen el hábito de acelerar bruscamente para ganar unos metros en el tráfico y luego frenar de golpe al llegar al próximo semáforo.
A través de este comportamiento, el motor del auto se esfuerza de manera innecesaria, quemando mucha más nafta de la que realmente necesita para desplazarse.
Al evitar estas aceleraciones innecesarias, se puede reducir el gasto significativamente. Este error de conducción es, en realidad, un vicio que se puede corregir con paciencia y anticipación al flujo del tránsito. Por el contrario, el hecho de mantener la velocidad permite que el motor trabaje en un rango de eficiencia.
Un auto con un mantenimiento deficiente puede incrementar el consumo hasta en un 20%. Además de la velocidad, otros puntos importantes a tener en cuenta son las ruedas, el filtro de aire, y el uso del aire acondicionado.
Entender que cada acelerón brusco es un desperdicio de nafta permite adoptar un estilo de manejo más fluido y defensivo. Si eliminas este error cotidiano, el ahorro de nafta comenzará por ti mismo.
Las velocidades para cuidar el bolsillo
Superar ciertos rangos no solo es una cuestión de seguridad, sino de economía directa en el consumo de nafta. Según los expertos, las medidas ideales son las que se muestran a continuación:
- En ciudad: lo recomendable es circular entre 50 y 70 km/h, siempre que el tránsito lo permita.
- En ruta: el "punto dulce" de ahorro suele estar entre los 80 y 90 km/h. Al superar los 110 km/h, la resistencia del aire aumenta y el auto necesita mucha más energía para avanzar.





