Tiene apenas 12 años, pero una madurez que sorprende. Su nombre es Jano Manchado Ragazzone y su historia emociona: tras largos meses de internación en el Hospital Notti por una aplasia medular severa, enfermedad que requiere transfusiones y la posibilidad de un trasplante de médula, el pasado fin de semana pudo volver a hacer lo que más ama: jugar al hockey sobre césped. No solo eso, sino que integró el seleccionado Sub-14, completó todos los minutos en la cancha y celebró con sus compañeros el segundo puesto en un torneo nacional.
El regreso de Jano al hockey se convirtió en un grito solidario para la donación de médula y sangre
Con 12 años, volvió a jugar al hockey tras un largo proceso. Mientras integra el seleccionado Sub 14, pide donar sangre y médula para ayudar a quienes necesitan
“Fue un fin de semana increíble. Lo pude jugar, lo pude completar, y eso ya es muchísimo para mí”, cuenta Jano con una sonrisa de oreja a oreja. “Janito”, como lo llama Paty, su mamá, transmite una fuerza arrolladora y no es para menos: aprendió demasiado pronto a pelear batallas que ningún chico debería enfrentar.
Pero su vuelta al deporte no solo fue un logro personal. Se transformó en un mensaje de vida y solidaridad. Jano insiste en que si hoy puede estar en la cancha es gracias a la gente que dona sangre y médula. Y no duda en convertirse en vocero de esa causa:
“Les diría a los que todavía no se registraron que lo hagan. Es un pequeño pinchazo, un granito de arena que puede cambiarle la vida a otra persona. A mí me ayudaron un montón y gracias a eso hoy puedo estar jugando, soñando y disfrutando. Así que aprovechen, inscríbanse, donen. No es nada grave, son dos minutitos y con eso le das más días de vida a alguien que lo necesita”, reflexiona.
Una enfermedad que cambió todo
La aplasia medular severa que padece Jano es una enfermedad poco frecuente y muy delicada. Se trata de la desaparición de las células encargadas de producir la sangre en la médula ósea. Como consecuencia, disminuyen los glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, lo que deja al paciente en una situación de extrema vulnerabilidad.
“Estuvimos muchos meses internados en el Notti, recibiendo transfusiones. Eso fue lo que lo sostuvo. Gracias a que mucha gente dona sangre, Jano pudo salir adelante. Él todavía sigue en tratamiento, todavía no tiene el alta, sigue con medicación y controles constantes. Pero lo importante es que está de pie, jugando y soñando”, explica su mamá, Paty, con la emoción a flor de piel.
Ella no se cansa de repetir algo que considera fundamental:
“Nadie se salva solo. Jano está acá porque mucha gente le donó. Así como en el deporte nadie gana solo, en la donación pasa lo mismo: es en equipo. La donación de sangre y de médula es un trabajo comunitario que salva vidas. Hoy mi hijo está jugando porque otros se tomaron el tiempo de donar. Y eso es algo que nunca vamos a dejar de agradecer”.
De la internación y de miles de transfusiones... a la cancha
La vuelta de Jano al deporte no fue fácil. Durante mucho tiempo estuvo aislado, sin poder compartir con sus amigos ni asistir a la escuela normalmente. Tenía apenas 10 años cuando debió quedar afuera de un torneo Sub 12 porque se encontraba internado.
“Eso fue muy duro. Él soñaba con jugar y de repente se encontró en una cama de hospital. Pero Jano es un resiliente, siempre se pone metas para adelante y va como trompada. Gracias a sus profes, a sus compañeros y a su disciplina, hoy pudo volver a competir”, relata Paty.
El pasado fin de semana, Mendoza fue sede del torneo Sub 14 de hockey. Con 12 años recién cumplidos, Jano no solo integró el seleccionado, sino que jugó todo el partido y disfrutó de la charla previa a la final con sus entrenadores y con un compañero muy especial.
“Fue una charla hermosa, porque Martín —mi entrenador— pasó por una enfermedad complicada y salió adelante. Y también tengo un compañero, Mateito, que venció un cáncer. Compartir equipo con alguien que entiende lo que pasaste es increíble, porque sabés que no estás solo. Te impulsa a seguir, a no bajar los brazos”, cuenta Jano.
Un mensaje que conmueve: donar sangre y médula
Lo que más impacta de Jano no es solo su regreso a la cancha, sino la claridad con la que transmite un mensaje profundo a chicos y grandes:
“La enfermedad se pasa poco a poco, con la ayuda de tus padres, familiares y amigos que te hacen el aguante. En el hospital me trataron muy bien y ahora sigo compitiendo. No solo en lo deportivo, también en lo personal y en la enfermedad. Porque no solo competís en el deporte, competís para salir adelante en la vida. Y mi enseñanza es que disfruten todo lo que tienen mientras lo tienen, porque cuando lo perdés es muy feo. A los chicos les digo que aprovechen, porque nunca sabés cuándo te puede pasar algo. Y a los adultos, que nunca suelten la mano de sus hijos”.
El joven deportista también se permite soñar en grande:
“Quiero seguir soñando. Soñar con que algún día las cosas se acaben, que voy a estar bien, y por qué no, que pueda estar en Los Leones y decir que le gané a una enfermedad”, subraya.
La importancia de donar médula y sangre
Paty insiste en un punto central: aunque su hijo no necesitó un trasplante de médula hasta ahora, mucha gente sí lo necesita y depende de encontrar un donante compatible. En el caso de Jano, no existe un donante 100% compatible a nivel mundial; su mayor porcentaje lo comparte con ella, su mamá.
“Por eso es fundamental que más gente se inscriba. No se trata solo de mi hijo, hay miles de personas esperando. La donación de médula no es una operación complicada, como mucha gente cree. Solo es inscribirse en el registro del INCUCAI, y si en algún momento sos compatible con alguien, ahí te llaman. Lo que parece pequeño puede salvar una vida”, explica.
Requisitos para donar médula ósea en Argentina
Tener entre 18 y 40 años.
Gozar de buena salud (sin antecedentes de enfermedades graves o crónicas).
Pesar más de 50 kilos.
Inscribirse en el Registro Nacional de Donantes de CPH (Células Progenitoras Hematopoyéticas), que funciona en coordinación con el INCUCAI y el Registro Mundial.
La inscripción se realiza de manera voluntaria y gratuita en los centros de donación de sangre habilitados.
Al momento de donar sangre, se extrae una pequeña muestra para analizar y cargar los datos genéticos al registro internacional. De esa manera, si en algún lugar del mundo aparece un paciente compatible, se contacta al donante.
“Es un procedimiento muy sencillo, casi igual que donar sangre. No duele, no deja secuelas, y con ese gesto podés regalar vida. La gente tiene que perder el miedo”, remarca Paty.
Una red que sostiene
En este camino, la familia de Jano recibió el apoyo de instituciones, médicos, entrenadores y asociaciones solidarias. Paty destaca especialmente el rol de la Asociación Traspasar, que acompañó a su hijo durante las largas internaciones:
“Cuando estás en una habitación de hospital, muchas veces solo, el acompañamiento es fundamental. Ellos fueron una compañía enorme para nosotros y para Jani. No tenemos más que palabras de agradecimiento”, dice.
También agradece a los entrenadores Martín Incirilo, Rolando Rivero, Toluca y al profe de preparación física, quienes no solo lo apoyaron en lo deportivo, sino que le transmitieron mensajes de resiliencia y esperanza.
“Nadie se salva solo”, las palabras de la mamá
La frase se repite como un eco en cada palabra de Paty: nadie se salva solo. Y es que la historia de Jano muestra cómo la solidaridad se convierte en vida concreta.
“Janito está acá porque mucha gente donó. Porque otros pusieron el hombro, el brazo, el tiempo. La donación es exactamente lo mismo que el deporte: se juega en equipo. Ojalá que esta historia sirva para que más personas se inscriban y entiendan que pueden cambiar el destino de alguien con un gesto tan simple”, concluye.
Jano aún no venció la enfermedad. Sigue en tratamiento, sigue con medicación y controles. Y su historia se cuenta en presente y futuro. El presente de un niño que volvió a la cancha y disfruta cada segundo. El futuro de un joven que sueña con estar en Los Leones, con ganarle definitivamente a la aplasia medular, y con que más personas se animen a donar.
Y como él mismo resume: “Aprovechen todo lo que tienen mientras lo tienen. Porque cuando lo pierden, es muy feo”.














