En medio de un debate creciente sobre seguridad y soberanía tecnológica, Estados Unidos ha salido al paso para asegurar la soberanía de un país de América del Sur mientras protege infraestructura digital estratégica de la influencia de China.
La declaración, realizada por voceros del Departamento de Estado y de agencias de seguridad cibernética, busca disipar inquietudes que han surgido tras la presencia de empresas de Estados Unidos en proyectos de redes de datos, cables submarinos y centros de procesamiento de información en territorio chileno.
El país de América del Sur en la mira de China y Estados Unidos: un nuevo hub tecnológico regional
Chile se ha convertido en un hub regional de conectividad y datos, gracias a su posición geográfica privilegiada y a sus políticas de inversión en tecnología e innovación. Los cables submarinos que conectan América del Sur con China y Norteamérica atraviesan aguas chilenas y representan infraestructuras críticas para el comercio digital, la transferencia de información y la continuidad de servicios financieros, académicos y gubernamentales.
En este escenario, la participación de compañías de Estados Unidos en proyectos de seguridad y operación de estas redes ha generado un debate sobre control extranjero versus protección de activos estratégicos. Desde Washington, las autoridades han enfatizado que su objetivo es garantizar la resiliencia de las redes y la seguridad de la información, particularmente frente a posibles amenazas cibernéticas que podrían afectar no solo a Chile, sino a toda la región.
La batalla por los datos en el Pacífico: Chile se posiciona como eje estratégico entre potencias
Señalan que los programas de cooperación incluyen protocolos de transparencia, auditorías conjuntas y el cumplimiento de la legislación local, lo que, según Estados Unidos, asegura que no se compromete la soberanía nacional. La intención, explican, es proteger la infraestructura digital sin intervenir en las decisiones políticas ni en la gestión interna de los sistemas.
Expertos en seguridad cibernética coinciden en que la conectividad global trae beneficios, pero también plantea riesgos estratégicos. La infraestructura digital es hoy un elemento crítico de soberanía, y países como Chile buscan equilibrar la inversión extranjera con el control nacional sobre datos sensibles, mientras se integran a las redes globales. Este delicado balance entre cooperación internacional y autonomía tecnológica está en el centro del debate actual.
Para Chile, la situación representa una oportunidad y un desafío. Por un lado, la colaboración con Estados Unidos permite acceder a tecnología avanzada y mejorar la ciberseguridad de instalaciones críticas. Por otro, requiere vigilancia y regulación estricta para garantizar que los intereses nacionales estén protegidos, y que cualquier acción extranjera se limite a la defensa y operación técnica de la infraestructura, sin afectar la soberanía ni los derechos de decisión sobre los datos.






