En el paisaje tecnológico argentino, hay un proyecto que se lleva las miradas de América Latina. Gradicom, una serie de vectores coheteriles desarrollados por Argentina con ambiciones que trascienden fronteras.
Este programa liderado por el Centro de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF) bajo el paraguas del Ministerio de Defensa representa el reingreso de Argentina al desarrollo de cohetes y misiles propios después de dos décadas de pausa y simboliza un paso determinante en capacidades aeroespaciales y de defensa.
El misil experimental de Argentina que pone a América Latina en la órbita militiar tecnológica
El nombre mismo, GRAdes DIMensiones COMpuestos (Gradicom), alude a su motor de combustible sólido de grandes proporciones, diseñado íntegramente por científicos e ingenieros de Argentina y probado con éxitos palpables.
El primer vector, Gradicom I (PCX900), fue lanzado desde Serrezuela, en la provincia de Córdoba el 17 de diciembre de 2009, con el objetivo de homologar en vuelo el motor cohete desarrollado localmente y demostrar que Argentina podía retomar la senda tecnológica de vectores autopropulsados tras años de inactividad.
¿Cómo es este misil de Argentina?
El proyecto del misil de Argentina no se detuvo allí. En julio de 2011, se concretó el Gradicom II, una versión más avanzada con dos etapas, producida también íntegramente por técnicos del CITEDEF, alcanzando aproximadamente 100 km de altura y unos 120 km de distancia durante su vuelo de prueba.
- Desarrollo nacional completo: los motores y vectores del proyecto fueron concebidos y ensamblados por científicos y tecnólogos del CITEDEF, con combustible sólido y sistemas propios.
- Gradicom I (PCX900): lanzado en diciembre de 2009, con 4,45 m de longitud total y cerca de 500 kg de peso, tuvo como misión principal certificar en vuelo el motor de combustión sólido.
- Gradicom II (PCX2): lanzado en julio de 2011 desde Chamical (La Rioja), fue un vector de dos etapas diseñado para experimentar sistemas aerodinámicos y de propulsión más complejos, alcanzando alturas cercanas a los 100 km.
- Potencial dual: aunque el proyecto sigue fundamentalmente en fase experimental, sus motores y vectores están pensados para aplicaciones tanto civiles (cohetes sonda, investigación atmosférica, acceso al espacio) como militares (misiles guiados y vectores de artillería de largo alcance), siempre dentro de los marcos del Régimen de Control de la Tecnología de Misiles al que Argentina adhiere.
- Paso tecnológico emblemático: más allá de sus dimensiones físicas, el Gradicom simboliza la recuperación de capacidades científicas y de ingeniería aeroespacial en Argentina, que en décadas pasadas habían quedado en pausa tras el fin de proyectos como el Cóndor II.






