(Editado por Raúl Adriazola) Dentro de todas las noticias negativas, de crisis y recesión, que precedieron a la peor, la de una pandemia mundial, la del Covid-19, surgen algunas historias que son chispazos esperanzadores y pueden servir de guía, como la del argentino que logró superar a puro trabajo una niñez de pobreza casi extrema, para volverse un exitoso industrial millonario. Su nombre es Jorge Gómez, y pasó de vivir en una casilla techada con cartón alquitranado a tener una mansión con museo incorporado en la exclusiva zona de Nordelta, en el partido de Tigre, Buenos Aires.

Jorge Gómez se destacó siempre por una inteligencia superior, y por ello supo aprovechar hasta el mínimo impulso para avanzar, para subir. Sus padres invirtieron hasta la última de sus pocas monedas en darle una educación de calidad, y hoy, a los 63 años, Gómez es dueño de una empresa que fabrica materiales eléctricos, y se dio el lujo de aprovechar lo ganado en cosas que lo hacen feliz y no alienarse en la búsqueda de seguir acumulando dinero. Eso lo hizo ser un excéntrico coleccionista, de cosas como autos de la más alta gama, incluyendo, por ejemplo, un Pagani Zonda, auto denominado "hiper deportivo", de construcción artesanal y de edición limitada.

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En su casa de Nordelta Gómez tiene obras de arte muy particulares, como por ejemplo una mezcla de escultura y mural, donde se representa la mano del diseñador italiano Horacio Pagani (escultura hecha con restos de una auto) dibujando el diseño del Zonda (mural). También en la casa de más de 600 metros cuadrados, hay más de 50 capots de alta gama intervenidos por artistas de la talla de Marta Minujín, Pablo Atchugarry, Luis Benedit, Daniela Boo, Andrés Compagnucci, Juan Doffo, y Jorge Ferreyra Basso.

Una niñez de miseria y una juventud de trabajo

Jorge nació en una villa semirural de Lomas del Mirador, partido de La Matanza, en el conourbano bonaerense. Sus padres son Rodolfo y su madre Rosa. Gómez vivió muchas privaciones viviendo en una casilla de cartón, sin luz, agua corriente -tenían una bomba en el patio- y sin baño, por lo que se higienizaban en un fuentón.

Sus padres, un peón maquinista, y una costurera, tuvieron en claro qué querían, y apostaron todas su magras ganancia a la educación de su hijo, factor este que sirvió para que Jorge supiera levantar la cabeza del barro y mirara al cielo. Tras sus estudios se animó a todo: vendedor de bijouterie, chacinados y fiambres, y no tuvo miedo de emprender cada negocio que le pareció rentable. Conoció el fracaso, y lo usó como enseñanza. Supo ser medido en casi todo, apoyado por su esposa Gabriela, con la que tuvo cinco hijos.

Luego tuvo la oportunidad de insertarse en la industria de la matricería y los materiales plásticos, para finalmente comprarle la maquinaria a un fabricante de juguetes, con lo que "encontró las llaves del reino"; la clave con que pudo salir de la pobreza. En ellos invirtió su viejo auto, la camionetita que usaba para trabajar, y hasta tuvo que ir a vivir con su suegro, para ahorrarse los gastos de vivienda. Cómo buen emprendedor, supo que en las crisis estaban las oportunidades, y la planta industrial la compró en 2002 a otro empresario fundido por un precio irrisorio.

Así nació su empresa Roker, que produce materiales eléctricos (cajas, caños, disyuntores, etcétera) y la instaló hace 35 años en su Lomas del Mirador natal. Tiene más de 100 empleados y en ella trabajan sus hijos, donde los dos mayores tienen cargos jerárquicos, pero trabajan a destajo, sabiendo que en el esfuerzo está la ganancia, y que así podrán seguir con el legado de su padre, que supo salir del barro para elevarse a lo más alto.

En primera persona

"Cuando empecé yo andaba con un bandolera. Ahí llevaba el talonario de facturas la calculadora y la birome. Repartía, cobraba, hacía todo, y me decían Kun Fu. Había que caerle bien a la gente tenía que crecer. No puedo creer todo lo que hice", comenta hoy Jorge Gómez en una mirada retrospectiva.

Como buen hombre de negocios, Jorge tiene la mirada puesta en el fenómeno actual de las inversiones: el bitcoin, esto reflexiona en sus redes sociales: "Cuando tenía 18 años quería hacer plata rápido y fácil. Si existían los Bitcoin me hubiera tirado de cabeza sin dudar", dijo, y aprovechó para hablar de experiencias pasadas: "Aparece la cadena del cheque, te anotabas en una lista y después te llovían cheques o giros. Ibas a un correo dos cuadras de cola, todos mandando giros. En la tele los diarios todos hablando de eso. Era piramidal los primeros recibieron los cheques giros después se cortó la cadena y muchos pelotudos como yo nos quedamos esperando", recordó.

Finalmente, Gómez dejó una reflexión que lo pinta de pies a cabeza: "Es lindo ganar Plata sin hacer nada la verdad yo no lo pude hacer. El que invento él Bitcoin no es un genio es un súper genio. Lo aplaudo de pie. Los bancos ya están metidos y quizás lo crearon ellos. Yo no gano Plata con el Instagram solo quiero incentivarlos a emprender. Nada es fácil en la vida pero nada es imposible. Buen domingo", saluda, y larga su frase favorita, la que explica su secreto y éxito: "a mover la colita", concluye.

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