La limpieza en la cultura japonesa no es solo una tarea doméstica, sino un ritual de respeto y purificación. Uno de sus secretos más efectivos para mantener la higiene del hogar es un hábito que logra evitar la entrada de hasta el 80% del polvo del exterior. De esta forma, barrer será un sencillo acto que cualquiera va a querer hacer porque quitará la suciedad restante en cuestión de minutos.
El milenario método japonés que ayuda a reducir hasta el 80% del polvo y la suciedad dentro de casa
Esta técnica de limpieza asegurará tener un hogar pulcro, con buen aroma y sin rastros de suciedad. Conocé todo sobre el método japonés
Adiós polvo y suciedad: cómo tener la casa reluciente con un método japonés
En la cultura nipona se ha heredado un buen hábito que nos ayudará en la limpieza del hogar: el simple gesto de descalzarse al cruzar el umbral. Para entender esta técnica, es fundamental conocer la arquitectura de la entrada japonesa, conocida como genkan.
A diferencia de los vestíbulos occidentales, el genkan es una zona de transición física y simbólica entre el mundo exterior y el hogar. Suele estar construido a un nivel ligeramente inferior al resto de la vivienda. Este diseño empotrado no es casual: su función principal es actuar como una trampa para que el polvo y la tierra de los zapatos no se dispersen por las habitaciones.
Dentro de este espacio encontramos elementos clave:
- Getabako: es el armario destinado a guardar los zapatos. En los hogares modernos, su superficie superior suele usarse para colocar objetos cotidianos como el correo o las llaves.
- Tenbukuro: espacios de almacenamiento elevados para artículos de menor tamaño.
- Agari-kamachi: es la plataforma o escalón que delimita oficialmente el inicio del espacio habitable y limpio
La técnica para reducir la suciedad no consiste solo en quitarse los zapatos, sino en hacerlo correctamente para no contaminar el interior. El proceso dicta que la persona debe descalzarse dentro del genkan, teniendo especial cuidado de que los pies descalzos o los calcetines nunca toquen el suelo sucio de la entrada.
El movimiento ideal es salir del calzado y subir directamente al agari-kamachi. Una vez en la zona elevada, se recomienda el uso de pantuflas, que proporcionan comodidad y mantienen los pies aislados de cualquier residuo mínimo que haya podido filtrarse.
De esta forma, la suciedad no ingresará al hogar, lo que nos facilitará posteriormente la tarea de limpieza. Además, al caminar descalzo dentro de casa te asegurarás que las plantas de los pies se mantengan limpias porque, justamente, el polvo de días anteriores ha quedado en el exterior. ¿Qué esperás para poner en práctica este método japonés?






