En Mendoza, donde desde hace más de seis décadas se construye inclusión en lengua de señas y con compromiso profesional, el Instituto Einno —Educación Integral del Niño No Oyente— atraviesa una situación crítica que pone en riesgo su continuidad. Con 140 alumnos sordos y 72 empleados, la institución advierte que no cuenta con fondos para afrontar los sueldos de los próximos meses y teme un posible cierre.
El Instituto Einno, que educa a 140 chicos sordos en Mendoza, está al borde del cierre
La institución dedicada a la educación integral de niños no oyentes enfrenta un desfasaje financiero por el congelamiento de aranceles nacionales. Piden apoyo urgente
“Que se sepa cuál es el motivo que nos lleva a esta situación extrema”, expresó Raúl Orlando Fava, presidente de la comisión directiva y representante legal de la entidad. Según explicó, el problema central es el congelamiento de aranceles dispuesto a nivel nacional en noviembre de 2024. “Facturamos todo 2025 con esos valores. Mientras tanto, tuvimos que afrontar paritarias, aumentos salariales y nuevos ítems provinciales. Todo aumentó, menos nuestros ingresos”, detalló.
El desfasaje financiero es contundente: la institución necesita alrededor de 40 millones de pesos mensuales para cubrir sueldos y cargas sociales. Sin embargo, los valores que perciben por las prestaciones continúan congelados. “No tenemos recursos para afrontar los sueldos de marzo, abril y mayo”, advirtió Fava.
Einno factura 10 meses al año pero paga 13 sueldos
El régimen de facturación agrava el escenario: Einno factura solo diez meses al año -de marzo a diciembre-, pero paga 13 sueldos (12 meses más el aguinaldo). Esa ecuación, en un contexto de inflación sostenida, terminó por consumir las reservas de la institución.
Desde la comisión directiva aclararon que las obras sociales están al día y que, en caso de demoras, responden a plazos habituales de pago de 60 o 90 días. También agradecieron el subsidio que reciben del Gobierno provincial a través de la Dirección de Educación Privada. “Siempre hemos recibido buena atención y alguna respuesta”, señalaron. El reclamo apunta directamente al congelamiento nacional de aranceles del sistema de discapacidad y a la demora en la reglamentación de la ley de emergencia del sector, que podría traer algún reajuste.
Una institución que apoya a niños sordos fundada en 1964
Fundado en 1964 por el médico otorrinolaringólogo Bernardo Ferreira, y con personería jurídica desde 1981, el instituto es administrado por la Asociación de Padres Instituto Einno. Desde sus inicios, la institución se convirtió en un pilar para las familias con hijos hipoacúsicos.
El abordaje es integral: cuenta con tratamientos de estimulación temprana, nivel inicial y escuela primaria. Además, posee un equipo de apoyo a la integración que acompaña a niños y adolescentes que asisten a escuelas comunes primarias y secundarias. En contraturno, reciben clases de apoyo con profesoras especializadas en sordos, fonoaudiólogas, psicopedagoga, docentes de matemática, inglés, física y contabilidad, además de trabajadora social que orienta a las familias en trámites como el certificado de discapacidad y tratamientos médicos.
El Ministerio de Educación subsidia 28 cargos, pero la planta total es de 72 empleados, entre 32 profesores y personal administrativo y de maestranza. El crecimiento de los costos salariales, ajustados por paritarias provinciales, profundizó la brecha entre ingresos y egresos.
La preocupación también se trasladó a las familias. Claudia Carrasco, madre de mellizos que asistieron a la institución, pidió unidad y compromiso. “No dejemos que la institución cierre. Necesitamos a todos los padres unidos por el derecho a la educación y la inclusión”, sostuvo. La mujer recordó que el instituto fue construido con el esfuerzo de muchas familias y advirtió que el contexto económico actual los coloca en una situación límite.
En los últimos días se realizó una reunión informativa con padres. Según Fava, la intención fue explicar con claridad el panorama y evitar interpretaciones erróneas. “Siempre manejamos las cosas de manera pacífica. No queremos enfrentamientos ni conflictos. Solo queremos que se entienda la realidad que estamos atravesando”, señaló.
Desde la conducción remarcan que el pedido no es solo al Estado nacional para que actualice los aranceles y reglamente la ley de emergencia en discapacidad, sino también a la clase política en general, a empresarios y a la sociedad mendocina. “Necesitamos un plazo de gracia, ayuda para enfrentar las obligaciones inmediatas y poder sostener el funcionamiento mensual”, explicó el presidente.
La situación es urgente. Sin recursos disponibles, la continuidad de la institución depende de decisiones que exceden a la comunidad educativa. Mientras tanto, 140 alumnos sordos y sus familias esperan que el esfuerzo de más de 60 años no quede en silencio.




