Aniversario

El club Pedro Molina cumple este sábado 90 años: su historia

El 7 de agosto de 1931 nacía en la Media Luna, el club Pedro Molina, de la fusión de la casa Hijos de Juan López y Deportivo y Social Destilería Ángel Rossi

Muchas cosas de la historia cotidiana mendocina fueron quedando en el olvido y las arenas del tiempo las fueron cubriendo nombres y costumbres que eran frecuentes en los labios de todos, como ejemplos del área fundacional, de "aquel lado" del zanjón Cacique Guaymallén. Por el trabajo de gente desinteresada y apasionada en la tarea de mejorar la vida colectiva. Este sábado se celebra el 90° aniversario de un club que nació en el corazón de una barriada con historia, la de la Media Luna, y su primera sede se asentó en la calle Larga. Se llamó club Pedro Molina, como el recordado gobernador, y luego este distrito de Guaymallén tomó ese nombre, al igual que la calle, esa que viera pasar tantas veces a Armando Tejada Gómez y otros ilustres vecinos y albergara el primer cine de Mendoza: el Recreo.

El génesis

La institución nació en los durísimos años '30, precisamente el 7 de agosto de 1931, tiempos de hambre y necesidades, que sin embargo no pudieron mermar el impulso de crear un espacio para la juventud y la familia. Surgió de la fusión de dos entidades de raigambre proletaria: Casa Hijos de Juan López, y Deportivo y Social Destilería Ángel Rossi. Luego se trasladó a la calle Matienzo, donde está ubicado actualmente.

En sus comienzos era un terrenito de unos 1.000 metros cuadrados, que con el tiempo se extendieron a 3.000, debido a que los dueños de los terrenos baldíos lindantes comenzaron a donar sus terrenos a favor del club. La zona se llamó antiguamente la Media Luna, porque esa es la forma que tomaba el zanjón Cacique Guaymallén a esa altura, donde en la orilla de enfrente los españoles venidos desde Chile pusieran el poste de la justicia, y realizaran el acta correspondiente, fundando así a Mendoza en 1561.

La primera Comisión Directiva del club Pedro Molina estaba integrada por referentes comerciales y vecinales muy importantes en el distrito. Se trataba de Salvador Quiroga, presidente; Pablo Tempesti, vicepresidente; Alfredo Fara, secretario de Actas; Mario Príncipi, tesorero, y los vocales Julio Rozzi, Salvador Riportella, Celedonio Pérez y Boveri.

Con el tiempo llegaría el crecimiento y la ampliación de un salón de fiestas al que se denominó Elcira Schiappa de Acevedo, en honor y reconocimiento a la fecunda labor cultural desarrollada por ella en favor de la comunidad, como la creación de la biblioteca. En ese salón, con capacidad para unas 300 personas, los dirigentes de la organización barrial empezaron a realizar actos socioculturales, proyecciones de cine y funciones de teatro, un gran escenario, dos camarines con salida a las canchas y dos grupos de baños.

Un habitué ilustre del club

Respecto a una de las figuras insoslayable del barrio y del club, la artista plástica mendocina Sara Rosales escribió sobre el poeta Armando Tejada Gómez: "... Me estoy refiriendo a la figura del poeta nacido en la Medialuna, del departamento de Guaymallén, Armando Tejada Gómez. [...] Él fue un niño de la calle y, como tal, ejerció todos los oficios duros que ejercen los chicos desamparados: lustrabotas, canillita y cuanta changuita se le presentara para ayudar a la economía de su humilde madre. [...] Pero no fue un niño triste, y recordaba con una nostalgia que lo emocionaba sus aventuras y travesuras con otros niños y jóvenes. [...] Tampoco nunca renegó o se avergonzó de sus orígenes. Le gustaba recordar esas épocas y remarcaba lo importante que fue en su vida la Biblioteca del Club Pedro Molina, que tenía sus puertas abiertas aún para los niños de la calle".

Los tiempos del abandono y el renacimiento

Los tiempos modernos llegaron con una decadencia de las instituciones barriales, y en 1995, el club dejó de desarrollar actividades por la profunda crisis económica de aquellos años, que hizo imposible que se pudieran solventar sus gastos, sumado a la imposibilidad de los socios de pagar sus cuotas como habitualmente lo hacían.

En 2009, el amor por aquel club, hizo que el primer vocal de la comisión, Orlando Buenaventura, propusiera volver a abrir las instalaciones y emprendió ese cometido junto a su esposa, quien se unió a él en la gran cruzada. Para entonces, las instalaciones mostraban un abandono muy avanzado ya que estaban sumamente deterioradas y sucias, con los baños colapsados e incluso con una gran pared lateral derrumbada, entre algunos de los problemas que presentaban. Igualmente, y a pesar de esas condiciones, ambos vecinos se pusieron manos a la obra en pos del renacimiento.

En 2010, luego de una ardua tarea de casi un año de limpieza profunda y numerosas refacciones, el club Pedro Molina empezó a funcionar básicamente en su salón, para brindar clases de danzas y gimnasia para adultos mayores, así como prestaciones del programa Creciendo Juntos.

En el 2011 la institución debió afrontar un pedido de quiebra y de embargo de sus bienes que derivaba de una demanda judicial, las instalaciones estuvieron a punto de ser rematadas en forma inminente al no contarse con los recursos económicos para afrontar el pago de la sentencia devenida de esa demanda. Pero gracias a la lucha de los vecinos por evitar la desaparición de su querido club, se sumaron adeptos en la lucha contra el remate y se logró evitarlo. El 5 de mayo de 2012 se realizó una asamblea general que definió la conformación de la nueva Comisión Directiva de la institución. Esta decidió tomar el nombre de Media Luna de Pedro Molina y estaba integrada –en su mayoría– por aquellos socios que colaboraron en el exitoso proceso de recuperación.

El 13 de marzo de 2020 asume la actual comisión directiva, con Miguel Alejandro Bunsters como presidente; Mariela Romero como secretaria; Ana Oldrá como tesorera; vocales titulares: Elio Ponciano, María Zambianchi, Griselda Daffunchio, Mauricio Peña; vocales suplentes: Sara Mesqui, Erica Alessandría, Julio Ponciano, y Jorge Mesqui; Revisor de Cuentas titular, Darío Curvale, y suplente Pedro Fernández.

Las actividades deportivas que hoy se realizan en el club son básquet, vóleibol, fútbol, tenis de mesa y softbol. En cuanto a las actividades culturales el club brinda clases de música y danza (ritmos latinos), y existe un proyecto de reactivar el teatro a cargo del elenco "La Gota”.

La palabra del presidente

"El club Juventud Pedro Molina es el típico club de barrio, que fue fundado en 1931, por lo que estamos cumpliendo 90 años este sábado. Digo típico club barrial porque tenemos un salón, con escenario, un playón con canchas de básquet y vóley. Se ha estado trabajando bastante en recuperarlo, tanto en lo social como en la parte de infraestructura", explicó el actual presidente del club, Alejandro Bunster. "También estamos trabajando en forma especial para este aniversario, ya que pese a que un club como el nuestro, que está atado a los vaivenes económicos del país, ha logrado sortear las dificultades y hoy está creciendo, ha duplicado la cantidad de socios, se han agregado más actividades, y esto es bueno para el club, lo mantiene vivo", sumó.

Para concluir Bunster dejó abierta la invitación para los mendocinos al decir: "Aprovecho para hacer la invitación para este sábado, donde vamos a hacer un festejo en la medida de lo posible, con todos los protocolos, para poder estar con los socios con actividades deportivas y culturales".

Cronograma de actividades por el festejo de los 90 años

  • Sábado 7, de 10.30 a 17: Evento General con música y folklore y torneo de básquet
  • 20.30 Teatro
  • Sábado 14, de 9.30 a 18.30: 1° Torneo de vóleibol femenino
  • 20:30 Teatro
  • Domingo 15: Festejo del Día del niño (horario a confirmar)
  • Sábado 21, 20.30: Teatro
  • Sábados 29 y 5 de septiembre: Torneo de Softbol (horario a confirmar)

Las actividades de celebración tuvieron inicio el viernes 30 de julio, con un torneo de tenis mesa, y continuaron el sábado 31, con un Ciclo de Obras de Teatro, donde se representó la obra El avión negro.

Homenaje de un "vecino"

Un dicho popular nos dice que "no hay peor astilla que la del mismo palo", aunque en este caso trae una idea más positiva, y se debería decir "no hay mejor homenaje que el del mismo palo". Un vecino del club Pedro Molina, más cercano al Atlético Argentino, adoptó esos colores, pero la cercanía de los clubes Sayanca y Pedro Molina formaron parte de su microcosmos, y sus amistades estaban repartidas en simpatías entre estas instituciones. Fernando "Blue" Montaña, periodista, músico y escritor, dejó a modo de homenaje un recuerdo de su infancia para el club vecino.

-“Chicos, ¿le puedo encargar al nene?”, suplicaba la señora a los amigos del Fabiancito; el Enrique, el Bays, el Tony y el David.

La barrita ya se iba arremolinando en la Aristóbulo del Valle y Matienzo, como cada sábado de siesta, para enfilar un par de cuadras hacia el Norte, justo hasta la sede del Pedro Molina, para “aprender” fútbol con uno de los más ilustres del barrio, el Oscar Bolita Quintana.

En el baldosado, en donde muchos de sus padres se habían conocido bailando el ritmo de moda en un imperdible baile de carnaval, o en una multitudinaria kermesse, ahora la barra de todas edades llegaba junta para divertirse detrás del juguete de una pelota. La guinda picaba y el tiempo no se detenía nunca, entre los cortes oportunos del Tony Callejón, con el que se ganó el mote de Mariscal, y las entusiastas combinaciones entre el Osvaldo, el Enrique y el Cabezón David (el que mejor jugaba), que les valió el apodo jocoso de los Tres Mosqueteros.

Caído el atardecer, con la panza haciendo ruido de hambre, el Turco convertía el último gol y salía corriendo, porque ya sabía que el Walter Osvaldo había amenazado con zurcirlo, hecho que nunca se consumaba porque el Turquito corría más rápido que todos.

El tercer tiempo sería la gaseosa, la tortita de los Abarca o el Mac Kenzie de un heladero en bicicleta.

Entre tantas historias mínimas de esa geografía distrital están, la leyenda del conscripto que se cayó del micro. El pan recién salido del Sol, al borde de la media luna en Oruro. Las clases particulares de la exigente profe Gloria, un curioso mini obelisco, las fiestas patrias con su carrera de embolsados y los artistas y soñadores como el mago Atlantis, las obras de teatro de Oscar Ubriaco Falcón, los Castellani, la Murga La Caciqueña, Las Berraca Guanaberas. El nuevo salto del patinaje artístico, la milonga a la vera del zanjón, la poesía de Tejada, el cine en el Recreo, el amor consumado en el Hotel Galera y el alma solidaria y barrial. La antigua calle larga como un destino bohemio. Noroeste guaymallino, rojo y blanco, donde topa lo pandito. ¡Feliz aniversario Club Pedro Molina!