El cielo guarda misterios infinitos. Ese techo natural que todos los días mira desde arriba a la humanidad genera constantes curiosidades en los científicos, desde el simple por qué de su color azul hasta la misteriosa formación del arcoíris, ese gran fenómeno que ocurre cuando el agua y el sol se combinan.
¿El arcoíris tiene un principio y un final?
Una de las expresiones más coloridas del cielo tiene un secreto particular. Es que a pesar de que en la Tierra se observa como un arco, el arcoíris en realidad es un círculo.
¿Cómo se produce este fenómeno? ¿Por qué le llamamos arco si en realidad es un círculo? A continuación te lo contamos:
El proceso de formación del arcoiris
Primeramente, es necesario saber que la luz del sol está formada por una combinación de todos los colores, a pesar de que la percibimos amarilla o blanca.
En segundo lugar aparece el fenómeno de la refracción, protagonista en la formación del arcoíris. La refracción tiene lugar cuando la luz se desvía y cambia de dirección su camino. Esto ocurre cuando la luz se topa con un prisma, es decir, cualquier objeto capaz de desviar la luz y descomponerla en colores.
En el caso de la lluvia, por ejemplo, las gotas actúan como pequeños prismas. Cuando hay muchas gotas de agua y sol al mismo tiempo, los rayos solares atraviesan las gotas de agua y desvían su luz creando los colores del arcoíris.
Pero para que ocurra la refracción, el Sol debe iluminar de manera adecuada esas gotas: cuando la luz refleja en las gotas de lluvia situadas a 42º de ángulo de la posición del Sol, o sea cuando el astro se encuentra bajo en el horizonte y a nuestra espalda. Es allí donde la luz se separa en sus colores originales y genera un círculo multicolor enorme.
Si es circular, ¿por qué le llamamos arcoíris?
Por una cuestión de perspectiva, solo podemos apreciar la mitad de este fenómeno óptico que originalmente es circular. En la superficie terrestre, el horizonte corta este arco por la mitad haciendo que veamos un semicírculo. Por eso es que lo llamamos arcoíris.
La gran semicircunferencia se crea debido a la forma de la Tierra. Sin embargo, si se la observa desde suficiente altura, ya sea desde un cerro alto o un avión, es posible confirmar que el arcoíris es un círculo.
Además, vale tener en cuenta que el arcoíris, al ser un efecto óptico, no tiene una posición fija. Esa es la razón por la cual este gran semicírculo de colores se mueve junto con la mirada del espectador.








