Cada vez que se abren las puertas automáticas del aeropuerto para recibirla una vez de regreso en su tierra natal, a Dora De Marinis no deja de sorprenderle la inmensidad del cielo de Mendoza y sus montañas inmutables. La eximia pianista radicada hace 8 años en Buenos Aires y embajadora argentina en los espacios musicales más distinguidos del mundo, vuelve a su lugar de origen.
Dora De Marinis consideró al festival Música Clásica por los Caminos del Vino como su "legado"
La eximia pianista vuelve a su tierra invitada al ciclo Música Clásica por los Caminos del Vino que ella misma dirigió hace 14 años. Actuó este domingo en el Teatro Independencia
Siempre vuelve. Cada vez que puede, que se lo permite su agenda o que la invitan para ofrecer un concierto. El que realizó este domingo en el Teatro Independencia en el marco del festival Música Clásica por los Caminos del Vino que ella misma dirigió hace 14 años logrando el posicionamiento del ciclo y su garantía de prestigio internacional. Y al que, por todo esto seguramente, siente como su "legado".
A los 76 años, Dora De Marinis lleva prácticamente una vida musical. Desde su infancia el piano es una extensión de su cuerpo y de su alma. Y esa dedicación apasionada -basada principalmente en estudio, investigación académica y divulgación de la música clásica- le valieron distinciones aquí y en el más allá. En 2006 fue nombrada Miembro de la Academia Nacional de Artes de Argentina, y en 2009 la Fundación Konex reconoció su trayectoria pedagógica y su labor artística.
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Luego de varias temporadas ausente, De Marinis fue invitada por segundo año consecutivo a integrar la selección de conciertos del ciclo Música Clásica por los Caminos del Vino que organiza el Gobierno de Mendoza y que está cumpliendo su 23° edición.
23 años de maridaje para el vino con la música clásica
El festival se realiza en Semana Santa y se caracteriza por llevar recitales de música clásica, en formatos solista instrumental, de cámara, vocal, orquestal o coral a locaciones religiosas y a bodegas o espacios relacionados con la vitivinicultura de toda la geografía mendocina, además de teatros, museos y salas culturales. Desde hace años toma el emblemático marco del ex hotel de Villavicencio para dar su apertura.
Creado por el actual vicerector de la UNCuyo, Gabriel Fidel, surgió tímidamente en el año 2000 con 4 conciertos, luego ofrecía 7 conciertos en 7 iglesias, y fue creciendo ininterrumpidamente -sólo en el 2020 por pandemia se canceló- hasta llegar hoy a ofrecer más de 60 presentaciones que en esta edición se expanden a las provincias de San Juan y San Luis.
El ciclo en esta oportunidad se da en homenaje al centésimo aniversario de muerte de Giacomo Puccini y los 430 años del fallecimiento de Giovanni Pierluigi da Palestrina. Y tiene al pianista argentino de fama internacional, Horacio Lavandera, como su invitado de lujo. Cerrará el festival este martes feriado en el Independencia, y lo hará con obras de Mozart, Beethoven y Gershwin.
Su colega Dora De Marinis también tomó al compositor alemán -autor de las obras clásicas más populares de la historia como "Para Elisa"- para brindar su concierto "Beethoven y yo" este domingo, a las 21, en el Teatro Independencia (Chile y Espejo, Ciudad). Se trata de un concierto de piano solista que reflejará el talento y la sensibilidad inconmensurables de la artista mendocina.
Dora De Marinis, o cómo vivir no "de" sino en la música
A través de una dilatada carrera artística que abarca un recorrido casi completo por el mundo, Dora De Marinis se ha dedicado tanto a los conciertos solista y de música de cámara, como a la labor pedagógica, de investigación y de gestión. De acuerdo a lo que explicita en su biografía, "su permanente inquietud por desarrollar una identidad propia de su lugar de origen, y de la música académica latinoamericana, y su compromiso con los hechos políticos ligados a los Derechos Humanos, la fueron llevando a adentrarse por voluntad propia en la música de los olvidados y desconocidos compositores argentinos primero y latinoamericanos después, pensando que desde su lugar de pianista y música podía también contribuir a la construcción de una identidad genuina".
Es así como, en su vasto repertorio -que abarca desde los clásicos Bach y Mozart hasta los contemporáneos- aparecen obras para piano de compositores argentinos y latinoamericanos como Alberto Ginastera, Carlos Guastavino y Graciela Giménez, estrenando obras de algunos de ellos y difundiéndolas no sólo en el país sino también en el extranjero. Por esta razón, Dora De Marinis es una de las especialistas en música latinoamericana más destacadas del continente.
La intensa actividad que desarrolló en la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional de Cuyo desde 1980, convirtió a su cátedra en una usina de formación de talentos en su especialidad.
Y hasta creó un método de estudio a partir de los denominados “fogueos”: en la reunión mensual o semanal de los alumnos de la cátedra de nivel semejante, cada uno debía mostrar su obra ante los demás. Esto redundó en un beneficio para los estudiantes ya que no solo ampliaban su repertorio, sino que aprendían a tocar delante del público. Un método de aprendizaje que más tarde fue "copiado" por otras universidades.
"Llevo 69 años con el piano como mi compañero de vida", confirma quien aprendió a tocarlo con su tía Haydeé De Marinis en Buenos Aires; luego, en Mendoza pasó por diferentes conservatorios y profesores hasta que en 1960 ingresó a la Escuela Superior de Música de la UNCuyo y allí recibió su título de grado.
De Marinis cuenta que "mi familia siempre me apoyó para que yo siguiera con el piano"; tal es así que recuerda: "A los 8 años me compraron mi primer instrumento que me acompañó durante toda mi carrera en la Escuela de Música".
Orgullosa del legado que dejó como directora artística del ciclo
Rodeada de sus hijos y nietos, la pianista lleva 8 años viviendo en Buenos Aires. Allí ha sabido forjar amistades "entrañables", define, amistadas como las que dejó aquí en su provincia natal y que le encanta reencontrarse al menos una vez al año.
"Me gusta volver a Mendoza cada tanto porque también he dejado entrañables amigos. Pero mi lugar en el mundo ahora es Buenos Aires", reconoce Dora. Y describe que "cuando llego a Mendoza, nunca deja de sorprenderme la inmensidad y el azul del cielo, el espacio, las montañas allá en el oeste, siempre presentes".
El año pasado, la artista a actuar como invitada en el Festival de Música Clásica por los Caminos del Vino, "fue una gran emoción para mí", confiesa quien fue directora artística del ciclo entre 2010 y 2015, "seis años muy intensos en los que puse todos mis saberes y conocimientos para que el festival fuera el mejor", afirma.
De Marinis expresa que se alegra mucho por "que el festival siga su marcha, cada año, mejorando año a año". Y en ese sentido, revela:
En cuanto a la apertura de fronteras que implementó el ciclo musical este año, a la pianista le parece "maravilloso que además se hagan conciertos en San Luis y San Juan; seguramente eso va a seguir en años venideros", desea.
Y sobre el concierto del domingo anticipa que "lo diseñé pensando en el compositor con el que hoy me siento más afín: Beethoven". De ahí que denominó al recital solista como "Beethoven y yo". Entre las piezas que interpretará, se incluyen tres sonatas: "Tempestad", "Patética" y "una joya poco escuchada", la Sonata Op.14 N°2, según la pianista.
La política cultural de Milei le parece "desastroza"
Dora De Marinis ofrece su mirada crítica respecto a la gestión cultural del Gobierno Nacional y no ve con buenos ojos los intentos del presidente Javier Milei por derribar instituciones u organismos públicos dedicados a la difusión, promoción, desarrollo y fortalecimiento de las artes en Argentina.
A través del DNU que no prosperó se buscó eliminar o achicar a su máxima expresión espacios ganados hace años por músicos, artistas plásticos o artistas teatrales, que tienen como objetivo garantizar el acceso igualitario y democrático a la cultura en todo el país.
En tanto, acerca de la evolución académica de la música clásica en Argentina, la distinguida pianista mendocina asegura que "la música clásica ocupa un lugar indiscutido y consolidado en el país".
Y dice que esto se logró, entre otros aportes, gracias a "la existencia de orquestas escuela". "Prácticamente en todas las capitales de provincia existen escuelas de Música que no solo enseñan música clásica sino también popular. Creo que se puede decir que la formación musical siempre va avanzando hacia un futuro mejor", manifiesta con optimismo.
Ping pong para Dora De Marinis
Sobre Spotify, la concertista opina: "La música por streaming es una manera de lograr mayor difusión, así que bienvenida sea".
Gracias a la música, De Marinis ha recorrido países de los cinco continentes: "Sigo viajando, aunque bastante menos", lamenta.
Un pendiente en su vida artística que confiesa es: "Me gustaría hacer más música de cámara, es decir con otros instrumentos".
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