Un baúl antiguo en Michigan guardaba un tesoro fundamental para la cultura global. Bill McFarland, un profesor jubilado, entregó a la Biblioteca del Congreso una colección de rollos de película que pertenecieron a su bisabuelo. Entre esos materiales, los expertos identificaron un descubrimiento fundamental: una copia de "Gugusse y el autómata". Esta pieza audiovisual de 1897 pertenece al director francés Georges Méliès y se consideraba desaparecida hasta hace muy poco tiempo.
Descubrimiento fílmico increíble: una película de hace dos siglos que muestra a un robot por primera vez
Un hallazgo histórico en Michigan permite recuperar una obra perdida de Georges Méliès que contiene al primer autómata del cine mundial
La cinta apenas dura unos cuarenta y cinco segundos, pero su valor reside en que presenta a un robot por primera vez en la pantalla grande. El cortometraje muestra a un mago que interactúa con una figura mecánica llamada Pierrot. Resulta curioso que el personaje apareció en el cine mucho antes de que existiera la palabra técnica para definir a estas máquinas. El protagonista de la obra es el propio Méliès, quien solía actuar en sus producciones.
Descubrimiento en un baúl de recuerdos
Los técnicos de la bóveda de películas trabajaron con cuidado sobre los rollos de nitrato dañados por el paso de la historia. El material presentaba signos de óxido y fragmentos pegados debido a la humedad del antiguo baúl. Sin embargo, el equipo logró digitalizar el contenido para devolverle la vida a este descubrimiento de finales del siglo XIX. La calidad de la imagen permite apreciar los trucos visuales que el director realizaba de forma artesanal.
Méliès utilizaba su experiencia previa en la magia para crear ilusiones ópticas sorprendentes. En esta película, el director golpea al autómata con un mazo y logra que este se encoja mediante una técnica de parada de imagen. Este tipo de efectos convirtieron al cineasta en un pionero absoluto de la ciencia ficción y la fantasía. Muchos directores modernos reconocen que estos trabajos iniciales sirvieron de base para las grandes producciones de la actualidad.
El primer robot del cine
El bisabuelo de McFarland trabajaba como proyeccionista itinerante y recorría diferentes pueblos con su equipo a cuestas. Gracias a su labor de conservación familiar, el mundo recupera una parte esencial de la historia del entretenimiento. Además de este corto, el baúl contenía otros fragmentos de obras de Thomas Edison, lo que confirma el valor arqueológico de la colección encontrada en Estados Unidos.
Muchos negativos originales del director francés terminaron fundidos durante la guerra para aprovechar los materiales químicos. Por esa razón, encontrar copias de cualquier película de esa época representa un evento extraordinario para los archivos nacionales. El público interesado puede acceder ahora a la versión digitalizada en alta definición. Este proceso garantiza que el primer robot cinematográfico permanezca disponible para las futuras generaciones de estudiantes y fanáticos del séptimo arte.





