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Desaparecen las subvenciones al combustible en un país de América del Sur y otros lo siguen: casi duplica el precio

La medida de este país de América del Sur, con un aumento del 83% en el diésel, responde a un préstamo del FMI y busca reducir distorsiones del mercado.

La región de América del Sur está marcada por sus grandes reservas de hidrocarburos, pero también por las dificultades que enfrentan varios de sus gobiernos para sostener el costo de los combustibles. Sobre todo en un contexto internacional inestable maracado por la guerra del Estrecho de Ormuz.

En este sentido, Bolivia acaba de tomar una de las medidas más fuertes de los últimos años. Eliminó el subsidio estatal al diésel, una decisión que llevó el precio del litro de 9,80 a 17,95 bolivianos, un aumento de alrededor del 83%. Lo soprendente es que no es el único país de América del Sur que se suma a esta medida.

¿Por qué este país de América del Sur tomó esta medida?

La medida fue anunciada por el presidente boliviano, Rodrigo Paz, como parte de un nuevo esquema para los combustibles. La decisión llegó apenas horas después de que la Asamblea Legislativa aprobara un acuerdo de financiamiento por US$1.900 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El préstamo forma parte del programa de estabilización impulsado por el Ejecutivo para hacer frente a la crisis económica y la escasez de divisas en este país de América del Sur.

El argumento oficial detrás de la eliminación del subsidio apunta al elevado costo que representaba para las cuentas públicas y a las distorsiones que generaba en el mercado. Con el nuevo esquema, el Gobierno pretende reducir el gasto destinado a mantener artificialmente bajos los precios y utilizar parte de esos recursos para otras necesidades del Estado.

Para amortiguar el impacto sobre los sectores más afectados, Bolivia anunció medidas de asistencia económica y créditos destinados a actividades productivas y pequeños comerciantes. Sin embargo, organizaciones vinculadas al transporte y distintos analistas advirtieron que el aumento del diésel podría trasladarse a las tarifas del transporte y, posteriormente, al precio de alimentos y otros productos.

¿Qué ocurre en otros países de América del Sur?

Bolivia no es el único país de América del Sur que enfrenta el dilema de cómo sostener los precios de los combustibles frente a un escenario internacional más costoso y volátil.

En Chile, el mecanismo utilizado para contener las variaciones de los combustibles también fue puesto bajo presión durante 2026. El sistema MEPCO, creado para amortiguar las subas bruscas, comenzó a trasladar una mayor parte del aumento internacional a los consumidores en medio de la suba del petróleo y las tensiones derivadas del conflicto en Medio Oriente.

En Ecuador aunque el gobierno ha descartado tocar el subsidio al gas de uso doméstico (que se mantiene congelado por razones de alta sensibilidad social), el país dio un paso definitivo en junio de 2024 al eliminar los subsidios a las gasolinas Extra y Ecopaís, pasando a un sistema de bandas de precios de mercado.

En Colombia es un proceso que inició paulatinamente años atrás, el Estado colombiano desmanteló el subsidio a la gasolina motor a través del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) para cerrar el déficit fiscal, llevando el precio local a la paridad internacional.

El caso boliviano muestra así un cambio más profundo. El país decidió retirar el respaldo estatal que durante años permitió mantener relativamente bajos los precios del diésel. Ahora, el costo del combustible queda mucho más expuesto a la evolución del mercado internacional, con un impacto que podría extenderse desde el transporte hasta los alimentos.

En pocas palabras

  • Bolivia: Eliminó el subsidio estatal al diésel, aumentando su precio un 83%.
  • FMI: El país solicitó un préstamo de US$1.900 millones para estabilizar su economía.
  • Chile: Su mecanismo MEPCO también se vio presionado por la volatilidad del petróleo.
Resumen generado por Thinkindot AI