El interno tiene 33 años. Está preso por un triple crimen a fines de 2016. Otro preso tiene 54 años. Está encerrado por haber matado a su hija luego de que ésta lo denunciara por abuso sexual. Los dos habitan en penales mendocinos y protagonizaron algunos de los casos policiales más resonantes de los últimos años. Actualmente, junto a otros reclusos, forman parte de un curso destinado a “deconstruirlos” y cambiar su comportamiento.
Te puede interesar: Qué sistemas existen en Mendoza para controlar casos de violencia de género
La responsable de dar ese curso es Nahir Otero que se desempeña como Coordinadora de Tratamiento del Servicio Penitenciario. La funcionaria explicó cómo trabajan con todos los hombres que están presos por delitos relacionados a la violencia de género .
Te puede interesar: No alcanzan los dispositivos para las restricciones de acercamiento
Otero señaló que cuando un condenado ingresa al penal, se lo somete a un tratamiento específico. También tienen a su disposición una serie de programas que le permitirán tanto avanzar en su tratamiento como conseguir beneficios como salidas anticipadas.
Entre estos hay uno que responde al objetivo de concientizar y generar cambios en cuestiones de delitos contra la mujer. De éste forman parte varios condenados por femicidio y violencia de género.




