Robar caballos para luego faenarlos y vender su carne se ha convertido en una lamentable práctica en estos tiempos de crisis. El fenómeno se da sobre todo en la zona Este, en departamentos como San Martín, Junín, Rivadavia y Santa Rosa.
El modo que tiene de operar esta organización que se dedica al robo, faenamiento y luego comercialización de los equinos, es ingresar de noche a las propiedades, cuando las familias están durmiendo y llevarse los animales caminando. Luego de realizar esta primera etapa, a pocos kilómetros, los faenan y se llevan la carne que luego venden.
Una de las afectadas por los cuatreros fue la familia Hernández, que reside en Algarrobo Grande, una localidad de Junín. Ante las cámaras de El Siete contó su mala experiencia.
"Hacía dos días que habíamos hecho una cabalgata con Carpo y Tarza -sus caballos-, y es una tristeza tanto para el que los cuida como el que los tiene, encontrarlos faenados es mucho más triste", relató Guillermo, el dueño de los dos caballos robados.




