Jardinería

Cuál es el mejor día de octubre para abonar un árbol frutal, según el calendario lunar

Si tenés un árbol frutal en casa, deberás prestar atención a la fecha de abonado que sugiere el calendario lunar para este mes

Entre las tareas de jardinería fundamentales en la vida de cualquier árbol frutal se encuentra la nutrición de su suelo a través de un abono. Si lo hacemos de manera correcta, esto permitirá fortalecer la planta y favorecer la producción de frutos. En este sentido, una de las guías para hacerlo durante octubre es el calendario lunar.

Calendario lunar: cuál es el día clave para abonar un árbol frutal

De acuerdo con el calendario lunar, el 26 de octubre aparece como una de las fechas más favorables del mes para colocar abono en los árboles frutales. La razón está relacionada con la llegada de la Luna llena, una fase que, dentro de la jardinería basada en los ciclos lunares, se asocia con una intensa actividad de las plantas y con un mayor movimiento de la savia.

En consecuencia, durante la Luna llena, la energía de la planta se concentra especialmente en las raíces. Por este motivo, aplicar abono durante esta fecha favorecería el aprovechamiento de los minerales que se incorporan al suelo. De esta manera, el árbol frutal cuenta con nutrientes que contribuyen a sostener su desarrollo y prepararse para sus siguientes etapas.

Quienes utilizan el calendario lunar como guía para las tareas de jardinería consideran que este momento resulta apropiado para nutrir los árboles frutales y acompañar procesos relacionados con el crecimiento, la floración y la posterior formación de frutos. La fecha, por lo tanto, se suma a otros cuidados que deben realizarse durante octubre.

Más allá de la fase de la Luna, las condiciones de la tierra también tienen un papel importante al momento de abonar. El suelo debe presentar una humedad equilibrada, ya que una tierra demasiado seca dificulta la incorporación del fertilizante, mientras que un terreno saturado de agua tampoco ofrece las condiciones adecuadas para que los nutrientes lleguen correctamente a las raíces.

La forma de distribuir el abono también requiere atención. No conviene colocarlo directamente junto al tronco. Lo adecuado es esparcirlo alrededor del árbol, en la zona donde se encuentran las raíces que absorben agua y nutrientes. Así, el fertilizante queda disponible en el área donde la planta puede aprovecharlo.

Después de aplicar el abono, un riego moderado ayuda a integrarlo con el sustrato y facilita el desplazamiento de sus nutrientes hacia las raíces del árbol frutal.

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