Ahora las canchas del mundo están vacías. De jugadores, de público, de alegrías, de sufrimiento, de goles celebrados y de marcadores adversos. Son pedazos de terreno y nada más. Es que la acción, la adrenalina y el esfuerzo físico debieron cambiar de escenario: ahora se entrena por separado y mirando el celular en las casas, en los patios, en los departamentos y en los balcones, los últimos refugios del deporte contra la pandemia.
Te puede interesar: ANSES, los trámites con atención personalizada
Como sucede en otras partes del mundo, también los chicos y las chicas que practican futsal en el Club Alianza Guaymallén y compiten con la camiseta del León en la Fefusa, extrañan los entrenamientos colectivos.
Quieren correr, pegarle a la pelota como Dios manda, meter, saltar, trabar, hacer goles y festejarlos. Hasta las estrategias del DT querrían volver a escuchar en vivo y en directo.
Pero también tienen nostalgias de verse cara a cara, de sentir el sudor y el agua fría corriendo garganta abajo al final del esfuerzo, de las bromas y los apodos, y hasta de armar alguna juntada para el sábado.
Al menos por esta vez son iguales que los jugadores de River, de Vélez, del City, del Barcelona y miles de otros clubes del planeta: están todos en cuarentena.
El desafío de Matías
Tiene 24 años, es Técnico en Relaciones Públicas y jugador de futsal desde los 8 años. Matías Moreno es "profe" en la escuela de futsal del Club Alianza Guaymallén desde los 17 años. Acá es el DT. En Europa le dirían El Míster.
Entrena a chicos y chicas. Adolescentes en su mayoría. Ahora a distancia. Por videoconferencia. Con la pantalla partida en varios cuadraditos que le muestran las caras, los gestos y el trabajo de los integrantes del equipo. Con el parlante que le acerca las voces agitadas. Con algún comentario.
Todos trabajan cruzando los dedos para que la diosa internet funcione sin cortes. Salvar las limitaciones es parte del entusiasmo.
"¡Vamos, vamos!", arenga el DT a los pibes. "Quiero ver ese esfuerzo", repite.
¿Cómo hiciste para cambiar sobre la marcha y aplicar un sistema nuevo de trabajo?
Al no poder trabajar en una cancha la planificación se ha complicado muchísimo. Tener a los chicos cara a a cara es muy importante para marcar un gesto físico, o un error, porque lo que más estamos haciendo en esta cuarentena es mantener el estado físico.
¿Qué complicaciones aparecen además de la conectividad?
Sabemos que no todos los chicos y chicas tienen el mismo espacio en sus casas para moverse. No todos tienen patio, no todos tienen césped, no todos tienan baldosa así que no podemos entrenar con todos de la misma forma. Hay que adaptarse al espacio físico que tiene cada uno de los chicos.




