Pandemia

Coronavirus en Mendoza: la librería de 80 años que nunca había cerrado tanto tiempo

Nunca antes de esta pandemia por coronavirus, la emblemática librería mendocina García Santos había tenido que cerrar sus puertas por tanto tiempo en casi 80 años de trayectoria, que se cumplen este año.

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Antes, por decisión de los dueños no atendía al público los domingos y feriados. Hasta hace poco, García Santos Libros estuvo casi cuarenta días sin actividad y la dueña, Pilar García Santos, de tradición familiar en el rubro, busca la estrategia adecuada para que el negocio siga funcionando. Para escaparle a la crisis. Y al fantasma del cierre definitivo.

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La habilitación presidencial de esta semana para que las librerías y otras actividades comerciales vuelvan a funcionar requiere de una logística específica: el servicio puerta a puerta para que la mercadería vaya al cliente y no viceversa.

La preocupación de García Santos se multiplica entre sus colegas libreros como en el resto de los demás protagonistas de la cadena productiva y económica de Mendoza.

"Si no vendemos no podremos recaudar y por lo tanto se rompe la cadena de pagos a nuestros colaboradores, a las empresas de servicios públicos y al Estado" "Si no vendemos no podremos recaudar y por lo tanto se rompe la cadena de pagos a nuestros colaboradores, a las empresas de servicios públicos y al Estado"

Pilar García Santos

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Sin entrar en comparaciones con otras actividades comerciales, la venta de libros requiere atención personalizada.

El buen librero interactúa con el cliente. Lo escucha. Le recomienda. Le informa de las novedades editoriales. Hoy, el escenario se ha modificado bruscamente. Y busca salir a la superficicie.

Algunos libreros piensan en contratar sistemas de delivery pero muchos concluyen, tras analizar los costos pertinentes, que finalmente deberían incrementar el precio final de la operación. Es decir, sumarle el costo de envío al precio de tapa fijado por las editoriales. Y eso desalienta al cliente/lector, que muchas veces elige postergar la compra "para cuando la librería vuelva a abrir sus puertas".

Por otro lado, absorber los costos de envío haría inviable la continuidad del negocio.

"No habría forma de seguir compitiendo con las grandes cadenas y las editoriales que despachan sin costo adicional" "No habría forma de seguir compitiendo con las grandes cadenas y las editoriales que despachan sin costo adicional"

Pilar García Santos

Cuenta la historia que alguna vez, allá lejos y hace tiempo, García Santos Libros tuvo servicio de cadetería pero era para contadísimas ocasiones, para cuando algún cliente no podía acercarse al local de avenida San Martín pasando Alem de Ciudad.

Lo dicho: el lector necesita tener contacto con los libros antes de elegir alguno en especial. Mirar los anaqueles. Hurgar en los mesones. Títulos nuevos, saldos de clásicos. La interacción con el producto es indispensable. Con el papel. Con los colores. Necesita espiar un poco a la trama. Dejarse seducir.

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El cierre de los locales también obligó a suspender actividades culturales relacionadas con la promoción, el lanzamiento y la venta de ejemplares.

Lamenta Pilar García Santos que tampoco podrán hacerse reuniones de ese estilo que habían sido programadas con motivo del Día Internacional del Libro con la presencia de autores locales.

La pandemia también golpea este tipo de actividades conexas, que muchas veces pueden incidir positivamente en ventas.

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