La pandemia también modificó la forma de trabajar de los jueces de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza. A la fuerza, muy lejos parece haber quedado aquel viejo axioma de "los jueces hablan por sus sentencias" que hasta hace algunas semanas atrás marcó muchas conductas tribunalicias.
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Desde que comenzó el aislamiento preventivo y obligatorio, prácticamente todos los supremos trabajan desde su casa mirando la camarita incorporada a la computadora, no solo para interactuar entre ellos o con sus colaboradores, sino también para realizar audiencias con abogados.
Así ocurrió este martes con los integrantes de la Sala II de la Corte, que atiende los asuntos penales y laborales. Frente a cámara, los supremos Omar Palermo, Mario Adaro y José Valerio se valieron del sistema operativo Teams para llevar a cabo audiencias orales. También participó el fiscal adjunto de la Procuración General, Gonzalo Nazar.
Durante la reunión informática se trataron dos expedientes penales. Uno por amenazas en un contexto familiar y otro por el delito de robo agravado. El abogado Martín Ríos participó de la primera audiencia en su rol de defensor del imputado.




