El monitoreo climático global encendió las alarmas de cara a la primavera y el próximo verano en América del Sur. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) asignó más de un 90% de probabilidad a que el fenómeno de El Niño se consolide con una intensidad excepcional entre octubre y diciembre.
El calentamiento anómalo en el Pacífico ecuatorial se mide ahora bajo el índice RONI (Índice Oceánico Relativo de El Niño), una métrica que aísla el impacto del calentamiento global para determinar la fuerza real del evento de El Niño. Para la Argentina, este indicador anticipa un flujo constante de humedad y un incremento drástico en la frecuencia de lluvias y tormentas severas para los próximos meses.
La evolución de las lluvias mes a mes: de la primavera al verano
Los modelos meteorológicos del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas (ECMWF) detallan, según el sitio especializado Meteored, cómo se distribuirán los excesos hídricos en el territorio nacional durante los próximos seis meses:
- Octubre: El núcleo más húmedo se concentrará sobre el extremo noreste del Litoral, con acumulados de más de 50 mm por encima de lo normal, impactando de forma directa en los cauces de la Cuenca del Plata. En contraste, gran parte del centro del país y la franja cordillerana patagónica experimentarán valores deficitarios.
- Noviembre: Las lluvias se expandirán sobre las provincias de Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa, registrando excesos superiores a los 50 mm. El norte de Entre Ríos, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán sumarán entre 20 y 50 mm extra, mientras que la Región Pampeana comenzará a mostrar superávits moderados.
- Diciembre (el pico del fenómeno): Será el mes con el mayor pico de intensidad y las lluvias más generalizadas, afectando a cerca del 80% del territorio argentino. Se prevén complicaciones en las comunidades ribereñas por el ascenso paulatino de los ríos Uruguay y Paraná.
Enero, febrero y marzo: suelo saturado, anegamientos y verano nublado
El arranque de 2027, según Meteored, mantendrá el patrón de inestabilidad sobre las principales zonas productivas y turísticas del país:
- Enero de 2027: Se afianzan los excesos de agua de lluvia (30 a 50 mm sobre la media) en Cuyo, La Pampa y el norte y oeste de la provincia de Buenos Aires. El período estival se caracterizará por una mayor presencia de días nublados y jornadas lluviosas que afectarán la temporada turística, mientras que en los campos se incrementará el riesgo de anegamientos rurales sostenidos.
- Febrero: Las precipitaciones continuarán con valores elevados en el Litoral, el norte argentino, Cuyo y la Región Pampeana. La acumulación de humedad complicará la transitabilidad en caminos secundarios y labores agrícolas.
- Marzo: Aunque la intensidad de las tormentas comenzará a desacelerarse de forma leve en el centro del país, el nordeste continuará bajo la señal de lluvias copiosas. Con suelos completamente saturados tras meses de tormentas, cualquier precipitante adicional generará acumulaciones inmediatas en la superficie.
Un índice histórico que redefine el mapa climático
Las proyecciones oficiales estiman que la intensidad máxima de El Niño 2026-2027 podría alcanzar un valor central de +2,7 °C en el índice RONI, marcando un techo sin antecedentes en la estadística moderna. Aunque una mayor intensidad del indicador marino no se traduce automáticamente de forma lineal en daños en la superficie, la persistencia del fenómeno garantiza una temporada caracterizada por el exceso de agua, obligando a los municipios y al sector agropecuario a reforzar sus planes de contingencia.
En pocas palabras
- El Niño: Alcanzará su pico máximo en diciembre con alta probabilidad de intensidad excepcional.
- Lluvias: Se esperan precipitaciones abundantes y tormentas severas en gran parte del país a partir de octubre.
- Verano 2027: Continuará la inestabilidad, con suelos saturados, anegamientos y temporada turística afectada.

