Con el cambio de estación, nuestras plantas experimentan una transición biológica importante. El potus (Epipremnum aureum), una de las especies más queridas en los hogares por su resistencia y belleza colgante, no es la excepción.
Aunque es una guerrera del interior, la llegada del otoño exige ciertos ajustes en sus cuidados para garantizar que atraviese los meses fríos con vitalidad y sin perder ese verde vibrante que la caracteriza.
El potus: la reina de la adaptabilidad en el hogar
El potus es una de las plantas favoritas tanto para principiantes como para expertos. Su principal característica es su capacidad de purificar el aire y su asombrosa versatilidad: puede crecer en agua, trepar por tutores o colgar elegantemente desde estanterías altas.
Esta planta posee hojas con forma de corazón, que a menudo presentan matices amarillos o blancos; son excelentes indicadores de su salud.
A diferencia de otras plantas más caprichosas, el potus tolera niveles moderados de luz, aunque prefiere la iluminación indirecta. Sin embargo, su origen tropical la hace sensible a los cambios bruscos de temperatura, motivo por el cual el descenso térmico de la nueva estación requiere nuestra atención inmediata.
Cómo preparar el potus para el otoño
Cuando los días se acortan y la temperatura baja, el metabolismo del potus se ralentiza. Para prepararla adecuadamente para la llegada del otoño, sigue estos pasos esenciales:
- Regula el riego: la humedad se evapora más lento en otoño. Antes de regar, introduce un dedo en la tierra; si el sustrato está húmedo, espera. El exceso de agua en esta época es la principal causa de pudrición de raíces.
- Busca la luz: como el sol está más bajo y los días tienen menos horas de luz, acerca tu planta a una ventana orientada al norte o al este para que siga realizando la fotosíntesis de manera óptima.
- Limpia las hojas: el polvo acumulado impide que la planta "respire". Pasa un paño húmedo por sus hojas para que aproveche cada rayo de sol disponible.
- Evita las corrientes: aleja tu planta de puertas o ventanas que se abran constantemente, ya que el aire frío puede estresarla y provocar la caída de hojas.
Abono casero: consejos para fertilizar naturalmente
Aunque en otoño e invierno no se recomienda el uso de fertilizantes químicos potentes (ya que la planta entra en un periodo de reposo), un aporte orgánico suave ayudará a fortalecer sus defensas.
Una excelente opción es el agua de arroz. Luego de lavar el arroz para cocinar (sin sal), usa ese líquido blanquecino rico en almidón y potasio para regar.
También puedes enterrar superficialmente un poco de borra de café seca, que aporta nitrógeno de liberación lenta, o utilizar cáscaras de huevo trituradas para sumar calcio al suelo de la planta. Estos mimos naturales mantienen la estructura del suelo sana sin forzar un crecimiento artificial durante los meses de descanso.




