Aunque la famosa araña patona (Pholcus phalangioides) es inofensiva para los seres humanos y actúa como un controlador natural de otros insectos, su presencia masiva y sus desordenadas telarañas en los techos pueden convertirse en una verdadera molestia estética.
Ante la presencia de esta y otras arañas, muchas personas recurren a una serie de repelentes caseros y naturales con los que pueden ahuyentarlas. Uno de ellos es el tabaco.
El poder del tabaco contra las plagas
El uso del tabaco en la jardinería y el control de plagas domésticas no es algo nuevo. La razón de su éxito reside en la nicotina, un alcaloide que para la planta de tabaco funciona como un mecanismo de defensa natural.
La nicotina, al ser extraída en agua, actúa como una potente neurotoxina para los arácnidos, obligándolos a abandonar el área o eliminándolos por contacto directo.
A diferencia de los insecticidas químicos comerciales, este preparado es menos abrasivo para el ambiente, aunque igual de efectivo para mantener a raya a los invasores de ocho patas.
A pesar de ser un método natural, es importante recordar que el agua de tabaco es tóxica si se ingiere. Por todo esto, se recomienda mantenerla alejada de niños y mascotas.
Una vez que tengas el líquido en un atomizador, rocía los marcos de las ventanas, las esquinas superiores de las habitaciones y las grietas detrás de los muebles. Es en estos puntos estratégicos donde la araña patona suele anidar.
Paso a paso: cómo preparar este repelente casero
- Ingredientes: necesitarás el contenido de 3 o 4 cigarrillos (o una cantidad equivalente de tabaco de picadura) y medio litro de agua.
- Maceración: coloca el tabaco en el agua y déjalo reposar durante al menos 24 horas. El líquido tomará un color ámbar oscuro intenso.
- Filtrado: con la ayuda de un colador fino o una gasa, separa los restos sólidos del líquido.
- Potenciador (Opcional): añade una gota de jabón líquido para platos. Esto ayudará a que la mezcla se adhiera mejor a las superficies lisas.






